Embarazo, Posparto, Ser Mamá en Guate

Mi Posparto (o El Tratado de la Paciencia)

Siempre que pienso en mi posparto, me viene a la mente esa canción viejísima de Gloria Trevi de El Recuento de los Daños, no me pregunten por qué.  No me pregunten por qué pienso en eso y no me pregunten por qué me la sé, qué vergüenza.

Cuando recién había nacido Fabián, se me amontonaban mil preguntas al día en la cabeza, y la mayoría estaban relacionadas con “cuánto tiempo.”

  • ¿Al cuánto tiempo baja la hinchazón de los pies?  (Los míos parecían de elefante, no me entraban ni los pantalones.)
  • ¿Al cuánto tiempo te quedó tu ropa normal? (Pshhhhh, ni entremos ahí, qué depresión.)
  • ¿Al cuánto tiempo vamos a tener un horario? (Creo que todavía no lo tenemos… hay rutina, pero no horario.)
  • ¿Al cuánto tiempo voy a poder hacer ejercicio? (JA JA JA JA JA… *snif*)

Estas fueron algunas de las MILES de preguntas con que bombardeé a mis amigas durante las primeras semanas y la respuesta fue siempre tan frustrante (“cada niño/cuerpo es diferente”), que mejor dejé de hacer preguntas y me enfoqué en vivir mi posparto a mi manera.  Sin embargo, no puedo evitar sentir esa solidaridad que sólo las mamás conocemos cuando alguna nueva mamá me hace este tipo de preguntas, así que les comparto algunos de mis “cuánto tiempo’s”:

  • Hinchazón:  Mis pies estaban deformes de la hinchazón… no sé si fue el suero que me pusieron en el hospital, el hecho que no me pude mover tan rápido después de la cesárea o simplemente tengo mala circulación, pero estaba DE FOR ME. De todos lados. Horrible.  Todas las noches me hacía masajes en los pies con aceite de lavanda y así fue bajando poco a poco, pero fueron aproximadamente tres semanas que no podía usar ni flip flops, me la pasé a pura pantufla.
  • La panza:  Ha sido gradual, pero los primeros 6 meses fueron muy difíciles para mí en cuanto a mi cuerpo, a mi nivel de aceptación.  Fue y sigue siendo una experiencia que me ha hecho más humilde en cuanto a mis expectativas.  No aguanté las fajas y la primera semana me la pasé a puro pantalón y falda de maternidad, sintiéndome fea, fodonga y maldiciendo por dentro a las Kardashian y a Heidi Klum.  En resumen, la panza sigue ahí 17 meses después (cada vez menos, eso sí, pero ahorita después de las fiestas, ni les cuento) y creo que seguirá ahí hasta que Fabián vaya al colegio y tenga tiempo de ir al gimnasio como la gente.
  • El pelo:  SE ME CAYÓ. GRUESO. El piso de mi casa estaba TAPIZADO de mi pelo, así que me lo corté y aunque eso no hizo que se me cayera menos, pues al menos la pelota que quitaba del desagüe de la regadera era un poco más pequeña.  Aunque no me cambió la textura, cambió un poco el nivel de grasa y tuve que probar como 4 champús para ver cuál me funcionaba mejor y ahorita me quedé con uno de macadamia sin sal que me lo deja mejor que todos los demás que probé, pero no como antes.  Doble snif.   El crecimiento es otro nivel de paciencia… como los hindús y sus niveles de enlightment.  Pasé de Ace Ventura a Christopher Walken a Jack Nicholson… pero ahí va.
aventurahair

Etapa 1. Ni el spray más fuerte podía contra la necedad de estos colochos.   Fuente: pinterest.com 

cwalkenhair

Etapa 2.  Ya se puede usar banditas, pero después de cierto tiempo el pelo empieza a salirse por detrás.  Fuente:  www.deadline.com

cnicholsonhair

Etapa 3, actual.  Desmadrito, pero más manejable, a excepción del momento de salir de la cama y/o cuando no me he secado el pelo. Mi actitud también ya es la misma que la de Jack.  Fuente:  www.barnorama.com

  • La regla:  7 meses, justo antes de que dejara de dar lactancia.  No me afectó en nada la cantidad de leche. No fue algo que estuviera esperando con ansias, pero afortunadamente sigo tan regular como antes.
  • Horario del bebé:  Nunca hubo ni ha habido.  Hay una rutina para todo, pero no hay horario.  Sí, sé que es frustrante leer eso, pero si no se han dado cuenta aún, así es esto de la maternidad.
  • Dormir toda la noche:  7 semanas.  Sí, no me odien.  No hice nada, él es así.  Y no le di pacha con cereal, pura lactancia materna.  Un doctor me dijo que lo despertara, que no podía pasar tanto tiempo sin comer y esa fue la última vez que le comenté algo de mi bebé.  Despertarlo hubiera sido como devolver un collar de perlas.
  • Boobs después de la lactancia:  Triste.  Muy triste.  Supongo que ese era el precio a pagar por un bebé que duerme toda la noche a las 7 semanas.  Hace algún tiempo vi esta foto que subió una mamá en Cosas de Wiros y me identifiqué.  Detesto a las personas que se quejan que les quedaron más grandes después de dar de mamar. Ush.
lfauno

Sí, de miedo.  Fuente:  www.movie-film-review.com/devFilm.asp?ID=14714 

En pocas palabras, PACIENCIA.  Con ustedes mismas y con sus bebés.  Mírenlo como bootcamp para cuando llegue la adolescencia y tengan que morderse las manos para no sopapearlos cuando somatan la puerta o les voltean los ojos.  Sobrevivimos el posparto, no vamos a sobrevivir un adolescente, ¡chish!

Edith

Filed under: Embarazo, Posparto, Ser Mamá en Guate

by

Entusiasta de la comida: hacerla, compartirla y disfrutarla; me gusta tanto, que la hice mi profesión y planeo mis vacaciones alrededor de ella. Mujer, esposa y mamá, mantengo mi sanidad mental escuchando rock ochentero y buscando la IPA perfecta. El amor no se encuentra, se construye.