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El Juguete Favorito

Cuando comencé a hacer el cuarto de Fabián, tenía una cosa muy clara: quería que fuera lo más “limpio” posible. Lo pongo entre comillas porque no me refiero a higiene y limpieza, me refiero a que quería la menor cantidad de decoración y cosas en él. La premisa era: lo más sencillo posible. Y es increíble lo difícil que resulta encontrar ese tipo de cosas. “Pero si qué lindo con polliiiiitos (patitos, carritos, etc.)” y sí, a veces es lindo, pero a veces de veras que hasta me estresan. Para mí, el dormitorio debe ser un lugar que nos invite a descansar, a relajarnos. Y no se puede con un exceso de estímulos visuales.

A la fecha, su cuarto sigue de la misma manera que en un inicio, con la diferencia de que ahora hay una camita en lugar de la cuna. Luego vino la primera piñata y la cantidad de juguetes se elevó a la décima potencia. No hay mucho espacio en su cuarto donde guardarlos, pero he logrado mantenerlos en un lugar donde Fabián los puede sacar fácilmente y luego se guardan para mantener el “zen” del cuarto.

Me encantan los juguetes (a veces a mí más que a él), pero aunque tengamos las mejores intenciones, a los niños les llaman la atención por un tiempo y luego nos quedamos con esas montañas de juguetes que no sabemos qué hacer con ellos. A excepción de uno. El que menos se imaginan. Uno de los más baratos.  Uno de los más sencillos: una piscinita plástica que compré en una de esas bodegas de saldos.

De verdad, ha sido la mejor compra de todas. Vivo en un lugar donde no hay mucho espacio para que él juegue, así que entretenerlo, especialmente ahora que ya es toddler, es todo un reto. He pasado horas en Pinterest buscando actividades para que aprenda algo y que a la vez se divierta, así que en un inicio la piscinita la compré para hacerle una piscina de pelotas y para actividades sensoriales. ¡Fue un éxito! Les cuento todas las actividades que hemos realizado en la piscinita y las edades aproximadas en que las hicimos:

  • Piscina de pelotas: Compré cinco docenas de pelotas plásticas en un centro plástico y aunque no se llenó, fue suficiente para que él fuera feliz. Al principio tenía que meterlo y sacarlo de la piscina, pero cuando empezó a gatear, aprendió a meterse y salirse por sí solo; luego aprendió a sacar todas las pelotas y meterlas de regreso. A la fecha, todavía la usa de esta forma. (Aproximadamente a los 6 meses, cuando ya se sentaba solito.)
  • Finger painting: Con toda mi emoción de mamá primeriza, compré pliegos de papel, los pegué con masking tape a su alfombrita de foamy y lo puse en pañal a pintar. CRASO ERROR. En cuestión de 2 minutos gateó por toda la sala lleno de pintura (nuestra sala familiar es ahora sala de juegos), manchó los sillones, me manchó a mí y fue una pesadilla limpiar todo, aunque la pintura era lavable. Todo se solucionó con la piscinita: le pongo sus hojas ahí, su pintura y puede pintarse el pelo si quiere, que lo desvisto ahí mismo y luego sólo lavo la piscina con la manguera y el desastre está contenido (aproximadamente a los 10 meses).
  • Arena kinética: Al principio se la ponía en un bowl grande, pero nuevamente mi ingenuidad no me permitió prever que su emoción iba a ser regarla por tooooooda la alfombrita de foamy, que es de las que tiene letras y se coló toda la arena por ahí, haciendo imposible la limpieza y que luego mi perrita hiciera popó rosado y polvoroso. Ok, tal vez esa información estuvo de más, pero les da una mejor idea del desastre. Ahora juega la arena en la piscina y cuando se aburre, se sale y toda la arena queda dentro y la puedo recoger en menos de dos minutos (después de su primer cumpleaños, y siempre con mucho cuidado, porque, al igual que Athina, al inicio se la quería comer).

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  • Frijolitos: Le puse una libra de frijoles en un bowl, luego le di dos vasos plásticos desechables, otro bowl y una cuchara plástica grande. Pasa los frijolitos de un vaso a otro, los pasa de un recipiente a otro con la cuchara o simplemente sacude los vasos con frijolitos para ver cómo suena. Cuando termina de jugar, inclino la piscina, se acumulan todos los frijolitos en el fondo y los meto en una bolsa ziploc para la siguiente ronda de juegos (a los 18 meses, ahora que ya no se mete todo a la boca).

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Nunca la he usado para lo que realmente es (para agua), pero estoy segura de que, ahora que empiece el verano y con este calor, será lo primero que me anime a hacer.

A lo que voy con este post es que a veces los juguetes más sencillos son los que más usan los niños y con los que más aprenden. No necesitan un cuarto lleno de los juguetes más caros o sofisticados. Hace algún tiempo leí un meme que decía mientras más cosas hace el juguete, menos cosas hace el niño. Yo puedo dar fe de eso con mi piscinita sencilla de Q90.

-Edith

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