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POSH NINE

En este mundo de corre-corre, de repente nos encontramos con que vamos transitando la vida por inercia. Casi todos los días parecen iguales; no hay nada nuevo y muchas veces son grisones y monótonos. Sobre todo cuando nos convertimos en mamás, nos vemos en la necesidad de bajar el ritmo y ajustarnos a una forma nueva de vivir en la que no quedan muchos espacios para dedicarnos a nosotras. Todo evoluciona y revoluciona, y uno de los aspectos más delicados es hacer las paces con nuestro nuevo look de mamás. Uno de nuestros posts más populares trata acerca de esa relación con nosotras mismas, que a veces tambalea con la llegada de un bebé. O dos, o tres, o cuatro. Cada hijo trae consigo una nueva revolución.

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De pronto, se cruzan en nuestro camino cosas, experiencias, personas que nos hacen un click especial y que nos hacen pensar y cuestionarnos sobre cómo vivimos la maternidad. ¿Realmente nos permitimos recibir y aceptar todos los cambios que nos llegan? Y fue así como nuestro encuentro con POSH NINE pasó de ser un asunto de negocios a una pieza clave en nuestra vida de mamás, con bombo y platillo (o tal vez a ritmo de una canción de Lana del Rey). La idea general era trabajar un proyecto de colaboración* SMG/POSH NINE para mostrar sus prendas en mamás reales y dar una idea a las lectoras acerca de su practicidad, funcionalidad y estética. Debemos admitir que estábamos nerviosas y aprehensivas para esta sesión de fotos porque, en realidad, eso de ser “modelos” no suele ir bien combinado con las mamás comunes en nuestro rol de todos los días. No acostumbramos vernos con esos ojos. ¿Yo, modelando ropa?

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Partners in crime. ‘Sanigua.

Vaya sorpresa. Realmente disfrutamos de cada paso del proceso. Desde el maquillaje con Sofía de Allium Makeup (que llegó a trabajar temprano con bebit@ en la barriga), hasta el ir-y-venir a los lugares de las fotos y compartir esto tan especial con nuestros hijos, fue algo distinto y emocionante.

Todas sabemos que con el cambio de ritmo del que hablamos, también reajustamos un poco nuestra forma de vestir. Los tacones de 5″ están nítidamente guardados en su caja para ocasiones especiales; a pesar de que antes de ser mamás podríamos haber corrido con ellos puestos, ahora son poco prácticos para correr detrás de los niños, de la misma forma que un top apretado y con appliqués, vuelos, encajes o pedrería simplemente no funciona para dar de mamar. Necesitamos algo cómodo, pero a veces es difícil colocar la comodidad en el mismo plano de lo atractivo. No sé ni qué ponerme se convierte en frase frecuente dentro de nuestro vocabulario, sobre todo cuando pensamos en retomar nuestra vida social y laboral. Es como estar dentro del clóset de otra persona.

Para ese efecto, POSH NINE es una tienda de concepto donde todo gira alrededor de una idea central; absolutamente todo lo que provee es seleccionado con cuidado y personalmente por su creadores en base a dos fundamentos: diseño y funcionalidad. Enamoramiento total. Entrar a la tienda por primera vez fue toda una experiencia (incluso tienen su propio aroma, diseñado por ellos -y huele como a cielo). Llegamos e inmediatamente nos sentimos a gusto para platicar y probarnos todo sin prisa. Catalina se la pasó en el suelo, entretenida con el espejo, y Fabián procedió plácidamente a comerse cuanto palito de galleta y chocolate le ofrecían.

 Detrás de este concepto está Majo Enríquez de García, una mamá y empresaria joven que, según nos contó, tuvo tanta dificultad para encontrar ropa acorde a su look durante el embarazo, que decidió abrir una tienda propia. Luego, decidió no limitarse únicamente a esos nueve meses, sino abrir una tienda en la que la mujer guatemalteca pudiese acceder a artículos funcionales y atractivos, adaptables a su estilo de vida. Escuchar a Majo hablar acerca de su tienda es fascinante; la describe con una personalidad, una actitud y una filosofía de vida clara. La describe como a un hijo.

Nos enamoramos de la ropa, para qué lo vamos a negar. Lo mejor fue no tener que sacrificar nuestra comodidad para vernos y sentirnos lindas y cool (aquí iría un emoji con lentes oscuros). Cada prenda que usamos era bonita, de excelente calidad y sobre todo funcional; se podía combinar con tacones, flats o tenis. Piezas intercambiables, sin estampados, en colores neutros, ideales para cualquiera de las actividades que practicamos todos los días cuando nos convertimos en mamás: corretear niños, salir a trabajar, cuidar una casa, planificar para conquistar el mundo a lo Pinky & The Brain. Todo el mundo sabe que la maternidad es el epítome del multitasking.

Fue genial poder poner a prueba la ropa mientras se nos cruzaba la vida por la sesión de fotos. Risas, picnic, trabajo, lactancia. Todo sin problema.

Y no sólo hay ropa, sino artículos para la casa que son todo menos comunes y corrientes. Esta lonchera de acero inoxidable de tres niveles está chilerísima.

Más adelante les compartiremos la entrevista con Majo, porque hicimos tanto click que tenemos más de dos horas de audio que revisar aún, y entre el colegio de Valeria, los dientes de Catalina y el sneak peek de los berrinches de Fabián, nos ha llevado más tiempo del que hubiésemos querido, pero ya no aguantábamos las ganas de compartirles estas fotos tan lindas. Mientras tanto, visiten POSH NINE en Plaza Estilos zona 14 (a un costado de Europlaza); no se van a arrepentir.

Natalia y Edith

Créditos de fotografía: Majo Enríquez de García – TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

Agradecimiento especial a Café Despierto.

 

 

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