Chef Mom, Lifestyle
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DATE NIGHT IN

Hace poco caí en cuenta de que mi esposo y yo tenemos mucho tiempo de no salir solos a cenar, a menos que sea un evento super especial como una boda o un cumpleaños o algo así de fuera de la rutina. Ya sé, ya sé, ¿qué más especial que disfrutar de nuestra mutua compañía? Pues qué les diré, la rutina nos cae como el piano a los personajes de la caricatura y nos aplasta. Además, está todo el trámite de conseguir quién nos cuide a Fabián (no hay pierde, siempre son los abuelos) más la empacada, la logística de las horas de ir a dejar y recoger… ya saben, mejor juntémonos a almorzar muchá. Ni hablar de ir al cine; creo que la última vez que fui fue en febrero, y seguro fuimos solamente por mi necedad de ir al cine a ver una película que ni me emocionaba, porque ni me recuerdo cuál fue.

Y bueno, por ahí leí que uno tiene que aprovechar sus talentos, así que decidí que si no se puede salir, pues nos quedamos en la casa y hacemos un “date night” en el que guardamos el celular, nos tomamos un par de copitas de vino y cocino algo especial, algo que lleve más tiempo, algo que sea un gustito, como cuando salimos. Obvio, no me voy a poner a hacer un Boeuf Bourguignon porque quién tiene tiempo. Si me han seguido en Snapchat o en Instagram, se darán cuenta que yo cocino platos fáciles, que no lleven más de media hora o 45 minutos y que tampoco necesite equipo especial (¡porque yo no voy a lavar más platos!).

Una pastita siempre es bienvenida, así que compré una pasta hecha a mano (el gustito) y me dispuse a hacer una salsita blanca, así, sencilla pero bien hecha, con queso parmesano rallado encima y súper cremosa.  Aquí no hay que escatimar, hay una razón por la que la salsa blanca (bechamel) es una salsa madre–con la receta no se juega:  lleva mantequilla, harina y leche entera, y NO, no se puede sustituir ninguno de estos tres (créanme, probé y con resultados desastrosos). Además, tampoco se puede hacer con leche descremada, deslactosada, etc., ya que el resultado final no es el mismo, no sale cremosita, así como para pasar el panito “para que no se desperdicie” lo último que queda en el plato.

Mi esposo siempre se encarga de bañar a Fabián, así que aproveché mientras él estaba en esas para poner música, poner algo pequeño de boquitas (unos mejillones, yum!) y servir un par de copas de vino.

Les paso la receta de la salsa bechamel:

Antes, un par de tips:

  1. No usen leche descremada, deslactosada y menos de almendra. Usen leche ENTERA.  Justo ahora encontré en el super la Leche Anchor Entera en tetrapack, y lo que más me gustó es que en la etiqueta (ya saben que yo leo TODAS las etiquetas) lista un sólo ingrediente: LECHE. ¡Qué felicidad!
  2. Si quieren darle un poquito más de sabor a la salsa, pueden agregar una cebolla partida por la mitad a la leche mientras la calientan y hacen todo lo demás.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de harina
  • 2 cucharadas de mantequilla (no margarina, por favor)
  • 1 ¼ taza de leche ENTERA, caliente (no hirviendo… sólo caliente, que empiece a formar burbujas en la orilla de la olla)
  • Sal y pimienta
  • Nuez moscada (yo prefiero comprar la que viene entera y la rallo en el momento, el sabor es más intenso y necesito menos)
  • Pasta fresca
  • Queso parmesano (Parmegiano Reggiano o Grana Padano son los clásicos, yo prefiero comprar el trozo entero y rallarlo en el momento)
  • Microbrotes (opcional, pero yo he comprobado que los microbrotes hacen que todo se vea elegante y sofisticado)

Instrucciones:

En una olla de fondo grueso, derretir la mantequilla. Agregar el harina y remover constantemente hasta que se forme una pasta y empiece a burbujear (esto es un roux), pero no permitir que se dore (aproximadamente 2 minutos a fuego medio bajo). Agregar la leche caliente poco a poco, moviendo bien con un fuete (whisk), hasta que vuelva a hervir y empiece a espesar. Agregar sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Reducir el fuego y cocinar sin dejar de revolver, por unos 2 o 3 minutos.

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Ingredientes

Leche infusionada con cebolla + roux

Leche infusionada con cebolla + roux

A la vez que se hace la salsa, hervir una olla de agua y cuando esté hirviendo, cocer la pasta según las instrucciones del paquete (la mía era fresca, sólo necesitaba 4 minutos y ya).  Tener listo un colador. Cuando la pasta esté al dente, retirar del fuego, colar y agregar la pasta a la salsa. Mezclar bien, pero delicadamente para no romper la pasta (como yo compré pasta rellena, hay que tener cuidado para que no se rompa y así evitar que se salga el relleno). Yo siempre guardo un poquito del agua en la que cocí la pasta para poder verterla a la salsa si se pone muy espesa.

Para servir, colocar la pasta en un plato hondo, con suficiente queso parmesano rallado encima y unos microbrotes. Con poco esfuerzo, sale un plato digno de restaurante.

Mucho quesito parmesano, yum!

Mucho quesito parmesano, yum!

¡Tah daaaaah!

¡Tah daaaaah!

Mientras yo cocino, mi esposo se queda conmigo y platicamos; tratamos de platicar de cosas que no giren alrededor de nuestra rutina (osea, nada de casa, dinero, hijo, etc.) y aunque es difícil, lo logramos. La música nos ayuda a nosotros, pero busquen ustedes qué necesitan.

En fin, así es esto de la vida en familia… hacer lo mejor que se puede dadas las circunstancias. Si no se puede o no se quiere salir a cenar, nadie tiene que comer panito con frijol frente a la tele. Con un poco de esfuerzo y planificación, podemos tener una velada agradable en pareja y sin romper la alcancía de tecolote.

-Edith

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Entusiasta de la comida: hacerla, compartirla y disfrutarla; me gusta tanto, que la hice mi profesión y planeo mis vacaciones alrededor de ella. Mujer, esposa y mamá, mantengo mi sanidad mental escuchando rock ochentero y buscando la IPA perfecta. El amor no se encuentra, se construye.

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