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Tips de supervivencia: tu billetera en el primer año

Como sabrás, voy por la segunda vuelta en esto de ser mamá. Cuando estaba embarazada de Valeria, hace nueve años (¡por todos los Santos!), no quiero ni pensar en cuánto dinero se gastó entre las cosas que me regalaron y las que compré porque creí que las necesitaba. Leí toooodos los libros que pude, busqué en el rudimentario Internet de aquella época y vi todas las series de embarazos y partos del Discovery H&H. No existía Facebook como lo conocemos hoy, no había blogs de mamás de Guate ni grupos dónde preguntar. Cada quien hacía lo que podía con lo que leía o escuchaba. En mi caso, pocas de mis amigas tenían hijos y no pude asesorarme bien para no despilfarrar mi sueldo en cosas para bebé, algunas de las cuales se quedaron nuevas. Sí, nuevas. Yo era la consumidora perfecta: emocionada, ingenua y desinformada.

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Yo, con mi primera bebé: dramatización

Esta segunda vez, me fue bastante mejor en ese sentido -en gran parte porque pude leer mucho sobre las experiencias de mamás reales, aquí y en otros países, con las cosas que recomendaban comprar o no. Así que se me ocurrió dejar por aquí algunas de mis propias experiencias. Si estás embarazada o estrenando criatura, este pedacito de sabiduría compartida seguramente puede ayudarte.

Juguetes

Entre columpios, arañas, cunas, máquinas de música, carruajes, apps, pachas especiales, móviles, pelotas, libros que prometen convertir a nuestros bebés en genios y millones de cosas más, nos quedamos con una sensación de “si no lo tengo, algo le va a pasar a mi bebé”, o “se va a quedar atrás si no le doy suficiente estimulación”. Te prometo que no es necesario comprar tanta cosa para un recién nacido, ni siquiera para un toddler ni para un niño más grande. Tampoco hace falta llenar tu casa de juguetes que hasta desentonan con tu decoración; al final, va a querer jugar con tu estuche de maquillaje, la escoba o las llaves de tu casa. Según la filosofía Montessori, menos es más; bien dicen que “cuanto menos hace el juguete, más hace el niño”. En realidad, un bebé no necesita nada más que a las personas a su alrededor y los objetos de uso cotidiano para aprender.

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Poquitos juguetes, mucho espacio para jugar.

Cargadores

Fular tejido. Nada más. Una sola inversión, usos infinitos. Te recomiendo asesorarte bien y practicar mucho para encontrarle el verdadero gusto.

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Cuidado de la piel

En mi caso, trato de irme por lo más natural posible, así que uso el aceite de coco para todo y para todos, incluyendo en las nalguitas de Catalina entre cambios de pañal. De esta forma, me ahorro un dineral y me aseguro de estar usando algo bueno en mi piel y en la de mis amados (¿ya lo probaste como desmaquillante? ¿como humectante? ¿para cocinar? ¿como tratamiento de pelo? Realmente es fabuloso). El único problema de usarlo en lugar de pomada para el pañal, es que se vuelve líquido con el calor y siempre encuentra la forma de salirse del frasco dentro de mi bolsa -hace rato ya no uso pañalera, así que es una catástrofe terrorífica en potencia. Entonces, he buscado distintas opciones de cremas y pomadas más “portátiles” pero que contengan ingredientes naturales y, por azares del destino, me crucé con Bepanthene*. Me enamoré.

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Además de que el tubo plástico ocupa poco espacio, es una crema y no una pasta imposible de quitar. Se absorbe inmediatamente y deja una capa transparente que aísla la piel de la humedad. Contiene cera de abeja, aceite de almendras y dexpantenol o vitamina B5, que ayuda a desinflamar, hidratar y regenerar la piel (sí, lo sé, ya adquirí el hábito de leer etiquetas de Edith). Además, vale la pena el precio porque un tubito me dura una eternidad; sólo se necesita un poquito, incluso durante los episodios popísticos masivos. Cero irritación, cero pañalitis, mi bolsa nítida, mi billetera tranquila y todos felices.

Tops para lactancia

La clave son los tops sencillos de tirantes delgados, de esos que traen un “brasier” incorporado y que se consiguen prácticamente en cualquier lado. Yo mandé a pedir unos tops especiales para lactancia, carísimos y honestamente poco atractivos. Definitivamente NO me veía como la modelo de internet.

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Por ser de busto pequeño, me fue mucho mejor con los tops normales que uso debajo de mis suéteres y de mis blusas. Quedan más cómodos porque se ajustan a la piel. Me subo la blusa que llevo encima, me bajo el top (los tirantes son súper elásticos), y listo; sólo se descubre lo necesario para dar de mamar en santa paz en cualquier lugar. Los protectores quedan perfectos ahí adentro y me evito el calor extra del padding de los brasieres; todas las que hemos dado lactancia, sabemos que nos convertimos en un hornito andante. Además, nadie necesita el bulto extra. Alguien que esté leyendo esto, por favorrrrr invéntese ropa accesible y linda para amamantar. Mientras tanto, me quedo con mis tops de a Q35.00.

Salud mental

Evaluá tus expectativas. Las cosas son diferentes para cada mujer y cada familia. Esto aplica al sueño y la alimentación de tu bebé, a tu cuerpo en el posparto, a tu relación de pareja, tu vida social, tu trabajo y un largo etcétera. También aplica a lo que vemos en otras casas, con otros bebés; a veces sucumbimos a la presión y terminamos comprando todo lo que compró la fulana porque hay que tenerlo, aunque no estemos convencidas o aunque no nos guste. Tu bebé te necesita, básicamente, a ti. Todo lo demás es lujo.

Espero que estos tips te sirvan, si no para resolverte la vida, para evitarte un millón de compras innecesarias y aliviar un poco tu billetera al invertir en cosas que valen la pena. Ser mamá no es fácil, mucho menos durante los primeros meses. Así que paciencia y, si de repente te sentís un poco loca o con ganas de salir huyendo del bombardeo de información, ¡felicidades! Sos una mamá normal.

xoxoxo,

Natalia

5 Comments

  1. Jessica says

    Me gusto mucho! Menos es Mas! Sin duda la filosofia que aplicamos en casa . En un mundo tan competitivo de mamas es enriquesedor y refrescante que alguien te diga … “Lo que tu bebe necesita es a ti, lo demas es un lujo”. Gracias por la sugerencia de Aceite de coco!

  2. Loren says

    Gracias me encanto el articulo, estoy con mi tercer bebe y fijo ahorrando y reciclando mucho! Apoyo lo de diseñar ropa linda para lactancia! y podes decirme donde consigo el aceite de coco?

  3. Paula says

    Aceite de coco para las pompitas, lo voy a probar! Qué buenas recomendaciones 🙂 Yo he tratado de no comprar de más, pero confieso que tengo 4 cargadores: fular semi-elástico, sling con argollas, mei tai y un sling de una sola pieza, tal vez porque me ha faltado asesoramiento… No les gustaría organizar otro taller de porteo, pero ahora en fin de semana? No pude aprovechar el de abril 🙁

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