Embarazo, Posparto, Tu Doula
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¿Consumir mi placenta después del parto? Bon appétit!

Cuando cursé mi certificación de doula, una de las cosas que más me impactó fue la clase de medicina placentaria y placentofagia, o ingestión de la placenta. Lo sé, suena un poco guácala, pero es algo que existe; sucede en todo el mundo y como buen tema tabú, vale la pena hablar al respecto.

Antes de formarme como doula, siempre me pareció obvio que es una parte esencial del embarazo, porque sin placenta simplemente no existe bebé, pero nunca me detuve realmente a pensar en ella. Incluso la confundía con el saco amniótico, igual que muchas que están leyendo esto en este preciso momento (no se sientan mal, a muchas nos ha pasado). Para ese fin, aquí les dejo un poco de anatomía básica.

placenta

La placenta es el tejido rojo, y el saco amniótico es la bolsita dentro de la cual está el bebé. Imagen de Pinterest.

En muchas culturas, la placenta tiene un gran valor y se utiliza en rituales después del nacimiento de un bebé, tales como sembrarla junto a un arbolito o alguna semilla; en otras se usa para hacer arte y, en otras, la consume la mamá e incluso los miembros de la familia. Actualmente en la cultura occidental, la placenta generalmente se utiliza como reconstituyente en bebidas, comidas o cápsulas para la mamá luego de dar a luz, por su alto contenido de hormonas, vitaminas y minerales.

Ya que la placenta es un órgano nuevo y completamente funcional encargado de nutrir al bebé durante todo el embarazo, suena lógico que todas las especies de mamíferos se la coman. Nosotros los humanos, simplemente la descartamos o, sin saberlo, la entregamos a laboratorios para la elaboración de cosméticos por su maravilloso valor nutritivo. Si en este punto están con la boca abierta o con un poco de malestar estomacal, no se preocupen; yo estuve igual con ese tema antes de aprender todo lo que aprendí. Respecto a eso, en resumen, se cree que consumir la placenta puede ayudar en:

  • Reconstituir las energías de la mamá tras el trabajo de parto
  • Reducir el sangrado posparto y ayudar al útero a regresar a su tamaño original, por su alto contenido de oxitocina
  • Aportar el hierro necesario para evitar la anemia en el posparto
  • Equilibrar las hormonas de la mamá, reduciendo la probabilidad de depresión
  • Beneficiar la producción de leche

Como ya saben, me gusta investigar todo a fondo, así que lo hice y efectivamente no existen estudios científicos que comprueben estos beneficios de consumir la placenta tras el parto, pero también sé que la industria farmacéutica y la medicina natural no van de la mano y, además, tampoco existen estudios científicos que comprueben algún efecto adverso. Así que yo, en lo personal, me tomé mi placenta en cápsulas luego del nacimiento de Catalina. Ni siquiera lo dudé porque estaba convencida de que sería beneficiosa para mí. Mi ginecóloga se la entregó a mi doula sin problema ni objeción del hospital. El proceso de encapsulación es básicamente deshidratar la parte materna de la placenta, triturarla e insertarla en cápsulas comestibles (pueden ver el proceso completo haciendo click aquí). No saben a nada ni dejan sabores extraños en el paladar.

Les presento a mi placenta, gracias a la que literalmente compartí mi vida con Catalina durante nueve meses, antes y después. <3

Me considero una persona relativamente inteligente y preparada, y no encontré alguna razón para no hacerlo; más bien, toda mi lógica apuntaba a que tenía que probarlo. Sobreviví, mi bebé sobrevivió, somos felices, no tuve depresión posparto ni anemia, no me envenené ni me enfermé y tampoco mi bebé, tuve suficiente leche (a la fecha), no estamos embrujadas ni perseguidas por algún espíritu pagano, ni nos volvimos hippies. Quiero creer que mis cápsulas de placenta tuvieron algo que ver con que mis hormonas no se salieran de control.

Mi doula, después de encapsularla, me hizo una impresión hermosa que conservo como un tesoro.

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Mi árbol de la vida.

Antes de aprenderlo por mi cuenta, nadie nunca me habló de la placenta, mucho menos de la posibilidad de hacer algo con ella después del nacimiento de un bebé. De hecho, probablemente igual la mayoría, ni siquiera me interesó ver la placenta de mi primer embarazo. No tenía ni la menor idea de cómo se veía o de que siquiera se podía ver. En el colegio no recuerdo haber aprendido nada al respecto, igual que sólo vi por encima todo lo relacionado al sistema reproductivo, la gestación y el parto. Es molesto, ¿cierto? Me metieron álgebra, cálculo y la vida de Cristóbal Colón hasta por los oídos, pero no me enseñaron cómo funciona mi cuerpo.

Seguramente después de leer esto, a muchas aún no les interese encapsular su placenta, pero siempre digo que no está de más aprender algo nuevo. Por favor no duden en escribirme a en caso de cualquier duda, comentario o sugerencia de temas para este segmento, #TuDoula.

Y… a quien le haya quedado la espinita de encapsular su placenta, puede contactar a Viana aquí. 😉

xoxo,

Natalia

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