Chef Mom, Lifestyle, Ser Mamá en Guate
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¡SALÚ!

Incluso en los feriados, las mamás siempre seguimos echando punta (muchas veces sin ayuda), pero es rico no tener que estar en ningún lado a una hora específica. Dejamos el corre-corre por un lado y los niños llegan a las 10 am en pijama, hacemos un desayuno rico, sin prisas, de preferencia con buen musicón y aunque no salgamos, disfrutamos de esa ausencia de planes. Dolce far niente, como dicen los italianos.

Nosotras decidimos juntarnos a tomar alguito (ñaca, ñaca) y aprovechamos a echarnos una chachalaqueada de campeonato. A pesar de que nos encanta la cerveza y el vino, esta vez nos pusimos sofisticadas y probamos una receta de Moscow Mules de fresa y albahaca para estrenar nuestros pocillos de cobre que están ¡divinos! Los compramos en la San Martín y traen la varias recetas incluidas para preparar distintas variaciones de la bebida. Cada receta alcanza para un cóctel, así que nosotras duplicamos las cantidades, le dimos un par de toques personales y salió deeeeeelis. Uno es más que suficiente para una platicadita rica y unas boquitas de #ChefMom. Nada complicado pero se ve súper lindo y fancy. Aquí les va:

MOSCOW MULE DE FRESA Y ALBAHACA

  • 5 fresas bien maduras
  • 5 hojas de albahaca
  • 1 1/2 oz de vodka
  • jugo de 1/2 limón
  • ginger ale (yin-yirel, decimos en buen chapín)
  • hielo picado

Las instrucciones que vienen con los pocillos dicen así: Macerar las fresas y albahaca con una onza de ginger ale y el jugo de limón. Agregar el vodka. Mezclar y agregar hielo. Añadir más ginger ale. Decorar con tres rodajas de fresa y una hoja de albahaca.

Nuestras notas:

No les vamos a mentir, tuvimos que buscar la definición de “macerar” en el diccionario, porque las dos teníamos opiniones diferentes. Así que finalmente lo que hicimos fue machacar las fresas, la albahaca, el ginger ale y el jugo de limón. img_20161017_113115

Aunque utilizamos las fresas más maduras que encontramos, decidimos que necesitaba un poco más de dulzura, así que agregamos tres cucharaditas de jarabe de agave para endulzarlo y un poco más de limón. Lo que se usa comúnmente es jarabe simple (partes iguales de agua y azúcar, se hierve para disolver bien el azúcar y luego se refrigera), pero no había tiempo para hacerlo, así que improvisamos como buenas mamás. Como buenas mamás con prisa y sed. 😀

¡Salió delicioso!  Además, la sensación de la taza de cobre taaaaan fría complementó perfectamente el sabor tan fresco. No entendíamos cuál era el punto de servir bebidas en los pocillos de cobre, ni creíamos que se vería como la foto del folletito, pero estas imágenes hablan por sí solas.

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Pruébenlos para la reunión familiar de este finde; seguro quedan bien con todos. ¡Salú!

Edith y Natalia

2 Comments

  1. Carolina Mazariegos says

    Gracias por compartir esta información. Las tazas de cobre están bellas… voy air a comprar!!!!!

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