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PANZAS BAJO EL SOL Cinco tips para el embarazo de verano

En estos días Facebook se ha encargado de mandarme recuerdos de mi último trimestre de embarazo, y no puedo evitar la nostalgia de mi panzota. Sin embargo, estar embarazada, especialmente en el último trimestre, puede ser incómodo durante los meses de calor -sobre todo en Guate, donde el clima está cada vez más chiflado y no sabemos si hoy va a caer granizo o nos vamos a derretir en el tráfico. Hot mama, literalmente. Además, los cambios en nuestro cuerpo y nuestra piel, las hormonas, el peso extra y los mitos que tanto asustan, pueden hacernos las cosas un poco más complicadas. Recuerdo que yo estaba en esas justo hace dos y hace nueve años (mis hijas son de mayo y junio) y, aunque amé estar embarazada incluso con mi panza colosal, el calor me hacía sentir tan incómoda que sólo me faltó andar con un ventilador portátil. Se me ocurrió que probablemente muchas están igual por estas fechas, así que aquí les dejo cinco tips que me ayudaron a disfrutar más mi embarazo de verano y no desintegrarme en el intento.

H2O COMO SI NO EXISTIERA MAÑANA. Con el calor, normalmente nos hinchamos más de la cuenta -no digamos durante el embarazo. También podemos deshidratarnos con más facilidad y esto puede provocar contracciones de Braxton-Hicks, fatiga, calambres e incluso infecciones urinarias. Es importantísimo tomar suficiente líquido y evitar tomar bebidas deportivas, gaseosas y refrescos con azúcar. Lo mejor siempre es el agua pura, y podemos saborizarla con unas rodajas de naranja o limón, hojas de hierbabuena (les juro que sale delicioso), o frutas congeladas en vez de hielo. Otra excelente opción es el agua de coco tierno que, al ser consumida con moderación, aporta electrolitos, favorece el sistema inmune y además es diurética. Si vamos a tomarla envasada, es importante revisar que sea natural y que no tenga más ingredientes y, si es directa de un coco, que sea recién cortado para evitar alguna contaminación -no vayan a comprar cocos ya pelados a la orilla de la carretera al Puerto; mejor espérense a llegar y que les corten uno de la palmera. Para el desayuno, el agua de coco se puede congelar en las bandejas de hielo y luego licuar con trozos de piña, papaya y/o banano -y si nos gusta ese rollo, podemos agregarle kéfir. OK, ya se me hizo agua la boca.

SOMOS LO QUE COMEMOS. Mantener una dieta rica en fibra y baja en sal, es clave para evitar cualquier hinchazón adicional en la época de calor. Aunque no debemos eliminar la sal por completo (por su contenido de yodo), sí debemos moderar el consumo porque puede hacernos retener más líquidos. Varias porciones de fibra durante el día, incluyendo frutas y vegetales crudos (bien lavados), así como probióticos, también pueden ayudar a nuestra digestión y evitar que lleguemos a hincharnos más de la cuenta.

LA MONA VESTIDA DE ALGODÓN, NO DE SEDA. La ropa es clave, y les prometo que no es necesario gastar en mayor cosa; a veces sólo hay que desempolvar un poco el clóset para encontrar cosas que nos pueden servir perfectamente bien. Yo encontré algunos vestidos que tenía varios años de no usar y los mandé al sastre para convertirlos en faldas. Por ejemplo, esto no era ropa de embarazo y al final lo usaba casi a diario: un vestido convertido en falda y una blusa tipo túnica de las normales. Y el helado también era casi a diario.

EMBARAZO GUATEMALA

Es mejor usar ropa de algodón (incluyendo la ropa interior) que sea fresca para engañar al calor y, además, para evitar infecciones urinarias o vaginales. Recordemos que las bacterias y los hongos aman la humedad y el calor, así que siempre es mejor usar ropa floja en esos últimos meses. Los jeans y shorts coquetos son más cómodos al inicio, cuando todavía no llevamos todo ese peso encima y no padecemos de tantos “incendios”, diría mi tía. También las blusas frescas ayudan a que no se nos acumule sudor que pueda provocar irritaciones en el área del pecho. Las camisetas con “brasiere” incorporado son súper baratas y se les saca el jugo a lo largo de todo el embarazo; se pueden usar solas o debajo de algún kimono o suéter ligero y se ven divinas -además, siguen sirviendo en la lactancia. Esas me salvaron la vida.

LA MÁSCARA. Durante el embarazo, los cambios hormonales hacen que el cuerpo produzca más melanina de lo normal. Esta es la sustancia que da pigmento a la piel, y un exceso produce manchas que se conocen como melasma, o “la máscara del embarazo”, que puede ser transitoria o permanente. Aunque es una condición que se produce por múltiples factores, uno de los más importantes es la exposición a los rayos ultravioleta, así que durante esos meses necesitamos protegernos del sol en la medida de lo posible -no puede faltarnos un buen sombrero y bloqueador solar. Para las que ya tenemos hijos y no queremos gastar el doble, el bloqueador de bebé funciona de maravilla en la cara y también en la piel de los niños porque generalmente contiene óxido de zinc -yo uso el Waterbabies de Coppertone, que queda blanco al inicio para ver bien dónde nos hace falta aplicarlo. Sólo recuerden echárselo unos 20 minutos antes de salir para no asustar a nadie.

EMBARAZO GUATE

EN EL MAR, LA VIDA ES MÁS SABROSA. Si algo me recuerda a lo más instintivo de la maternidad, es el mar, y nunca me he gozado tanto la playa como cuando he estado embarazada. No sé si es que todas las sensaciones están a flor de piel y estar en ese lugar estimula todos los sentidos: la arena entre los dedos de los pies, la panza en el agua fría del mar, el sonido de las olas, la dicha de usar un bikini sin tapujos ni pena. Sólo ver ese paisaje relaja y es una buena forma de salir de la monotonía que nos puede aburrir mientras esperamos que llegue nuestro bebé. Nada se ve más lindo que una panzona en la orilla del mar, así que vayan en cada oportunidad que tengan; métanse a la piscina para aliviar un poco la espalda del peso de la barriga, salgan a caminar de madrugada, asoléense un poco (no más diez minutos a la vez), y sobre todo, dejen que les tomen muchas, muchas fotos. Les prometo que en unos años van a estar así, como yo, viéndose y hasta queriendo regresar.

Natalia

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Ojo: estas no son recomendaciones médicas y están dirigidas a mujeres con embarazos sin complicaciones. En caso de cualquier inquietud sobre su embarazo en particular, siempre consulten antes a su ginecólogo o partera.

 

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Esposa, mamá, psicóloga y doula. Estudiante eterna, apasionada la vida simple y de todo lo relacionado con la maternidad -con un poco de jardinería, libros, vino, boxeo y Seinfeld en la mezcla. Vivo, escribo y cocino sin recetas, buscando el equilibrio para ser feliz haciendo lo que puedo, con lo que tengo, donde estoy -la clave es nunca dejar de evolucionar.

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