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¡Vamos a hacer pipi en el baño! Una no-guía para dejar el pañal

Recuerden la escena de la fiesta de té en el País de las Maravillas, donde la Liebre de Marzo y el Sombrerero Loco celebran el No-Cumpleaños y la cara de Alicia lo dice todo: confundida, desubicada, sin saber a quién seguirle la onda. Ya saben, un poco como cuando hacemos una pregunta acerca de casi cualquier tema en la maternidad y se nos encontramos con opiniones y “métodos” que se contradicen unos a otros -y nos quedamos como estábamos antes de preguntar, pero más confundidas.

Pues bueno, esta etapa de aprender a ir al baño no ha sido la excepción. Les cuento un par de sugerencias que he recibido:

  • “Le quitás el pañal y dejás que se haga pipí. Y lo dejás así. Eventualmente, le va a molestar y te va a pedir que lo llevés al baño.”
  • “Preguntale cada cinco minutos si quiere ir al baño y lo sentás hasta que haga. Luego, le hacés fiesta, pegás una estrellita en una tablita y cuando junte varias estrellitas, le comprás un premio.”
  • “Llegará el momento en que te pida dejar el pañal, que le moleste y él solito quiera quitárselo.”

Cualquiera que sea el método que elijamos, porque todos funcionan (con sus pros y contras), hay ciertos parámetros de desarrollo que nos indican que un niño ya está listo para dejar el pañal:

  • Puede saltar levantando los dos pies a la vez
  • Puede correr
  • Hace popó en horarios específicos
  • Tiene períodos en que no moja el pañal
  • Puede bajar y subirse los pantalones solo
  • Empieza a molestarle el pañal sucio
  • Muestra interés por acompañar a un adulto al baño
  • Avisa cuando hace pipí o popó
  • Puede seguir instrucciones

Como con tooooodo en la maternidad, estos son sólo algunos de los indicadores; pueden ser más o pueden ser menos, pero el que no falla es el ojo materno: uno conoce a sus hijos y simplemente hay que observar. Más fácil decirlo que hacerlo, seguramente.

Ahora bien, con lo que más cuesta lidiar es con la presión de terceros. He perdido la cuenta de cuántas veces nos han preguntado con cara de asombro: ¿Todavía usa pañaaaaaaaaaal? Y luego se dirigen a Fabián y le dicen ¡Pero si tú ya eres niño grande! Guácalas usar pañal. Respiremos hondo y contemos a cinco. Diez. Va pues, veinte.

Y entonces, viene la duda. ¿Será que ya está grande? ¿Será que ya es hora? El hijo de mi amiga lo dejó al año ocho meses… capaz que es el único niño de su clase que usa pañal… ya no hay pañal que le quede, voy a tener que usar pañales para adultos con incontinencia. ¡¿Será que me estoy paseando en él?!

Como dicen los memes: vamoa calmarno.

Ya saben que en SMG somos fans del doctor Carlos González, así que entre tanta sabiduría popular, videos para entrenar al bebé para ir al baño en tres días y todas las listas de Babycenter, un poco de ese sentido común que nos encanta, siempre cae bien:

Me encanta. Un minuto con 21 segundos y me calma. Claro, no hay adultos sanos usando pañal. Claro, si nos lo pide, pues se lo ponemos. Una dosis de realidad.

Ahora los tips que me han servido hasta el día de hoy:

  • Dejemos que nos acompañen al baño. Muchas veces no es una opción; simplemente nos siguen y ya nos acostumbramos a hacer pipí con público. Fabián hasta me corta mi papelito. Respondamos a sus preguntas de forma objetiva y recordemos que los niños aprenden por imitación y nosotros somos sus roles a imitar.
  • Observemos sus señales. En el caso de Fabián, a veces pide que lo cambie inmediatamente después de hacer popó y otras veces siento ese olor, le pregunto si quiere que lo cambie y sale corriendo a montarse en su scooter. Con popó. Se imaginan la cantidad de toallitas húmedas.
  • Preparar el ambiente para que ellos eventualmente puedan hacerlo solitos.  Un inodoro pequeño, un banquito para llegar al lavamanos, un aro para el inodoro; el punto es hacerles las cosas fáciles a ellos, que si quieren hacerlo tengan cómo y dónde. Yo no les voy a mentir:  cubrí todos los frentes y compré el arito para el inodoro (de Cars), la nica (de Paw Patrol, que hace un ruido infernal pero a él le parece divertidísimo) y ya teníamos el banquito en el baño para que pueda pararse y hacer pipí “como papi.”
  • Comenzar a utilizar pañales que se parezcan a la ropa interior, para acostumbrarlos a la mecánica de ir al baño, que ellos puedan subirlos y bajarlos y se sientan capaces de hacerlo. Los Huggies Natural Care Auto Ajuste han sido nuestros aliados en este paso. No son lo mismo que los pañales entrenadores, pues además de tener la misma forma de los pañales convencionales (con la diferencia de la cintura flexible que no aprieta la pancita), son mucho más económicos que los Pull-Ups y están disponibles desde la talla G (22 libras).
  • Y el más importante de todos: no querer apresurar las cosas. La etapa de empezar a usar el baño es delicada desde muchos puntos de vista, ya que los niños de esa edad están adquiriendo sus capacidades de autocontrol y control sobre el ambiente. Es una fase muy importante para la autoestima.

No se trata sólo de “aprender” a ir al baño, sino de que ese aprendizaje vaya de la mano con el momento óptimo del desarrollo y nuestro acompañamiento confiando en nuestro sexto sentido de mamás. Si esperamos al momento oportuno, podemos ayudar a que nuestros hijos tengan éxito y se sientan orgullosos de sí mismos. Nos podemos ahorrar muchos dolores de cabeza y, además, a disfrutar un poco más este último tramo en que nuestros pollitos pasan de ser bebés a ser niños.

Edith

Imagen de Erik Mace

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