Lifestyle, Maternidad y Crianza, Ser Mamá en Guate
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¡QUE NO SOY HIPPIE! Mi intento de una crianza natural en la jungla de concreto

Como ya les he contado antes (muchas veces), hace diez años cuando quedé embarazada de Valeria, no existían todos los recursos que hoy tenemos disponibles a la distancia de un click. Había muchas cosas que no me hacían sentido o me daban curiosidad, y muchas que intenté hacer y no logré porque no tenía el apoyo ni la información adecuada, incluyendo tener un parto natural y dar de mamar. Lo primero, pues bueno, el ginecólogo tomó todas las decisiones y yo tenía tanto miedo que ni siquiera pregunté. En cuanto a la lactancia, tenía un montóooon de leche y Valeria tuvo un agarre perfecto desde el inicio, pero después de cada toma padecía de gases y malestar en su pancita. Bastó una cita con el pediatra para escuchar que la bebé era intolerante a la lactosa y que mi leche le hacía mal. La primera sugerencia fue suspender la lactancia, pero me resistí y me recetó unas gotas (asquerosas, por cierto), para darle antes de cada toma. Todo el proceso se volvió tan engorroso, que terminé desistiendo después de dos meses. Fue muy triste, ya que tuve que regresar a trabajar rápido y la lactancia era lo único que solamente podía hacer yo. En ese entonces no era como ahora que los pediatras están más informados y (¡oh, sorpresa!), hasta recomiendan la asesoría de una consultora. En ese momento, la fórmula era la primera alternativa. Digo, no tiene nada de malo no querer dar de mamar, pero sí es un problema cuando es algo que uno desea con todo el corazón y no encuentra soluciones por ningún lado.

2009

Valeria de ocho meses y yo cuasi-niña, 2009

La crianza de Valeria fue tradicional, de acuerdo a lo que estaba de moda y a la información que yo tenía. Compré un millón de cosas que nunca usé pero juraba que eran necesarias para que mi bebé pudiera desarrollarse bien. ¡Todo el mundo lo tiene! ¡Todos lo usan! Es la última tecnología, lo mejor para el bebé, ¡tenéeeees que comprarlo! La ropita divina, blanca (la peor de las ideas), jeans del tamaño de mi mano, zapatitos para recién nacido. O sea. ¿Para qué necesitan zapatos los recién nacidos? Siempre me lo pregunté pero nunca le puse mucho coco. En fin, muchas veces sentí disonancia entre todas las cosas que el mercado me ofrecía y lo que yo veía necesario.

Cuando mi esposo y yo empezamos a pensar en tener otro bebé, yo sabía que quería hacer las cosas de forma distinta. De hecho, antes de mi embarazo empezamos a cambiar algunos hábitos; confieso que fue menos fácil y más lento de lo que creí. Conforme fuimos haciendo eso, no faltaba el es que sos medio hippie, aunque realmente nunca me he sentido así. Sé que me hacen más sentido ciertas cosas que ahora se ven como “alternativas”, pero que en otras partes del mundo son la norma y no la excepción. De veras es más difícil de lo que uno piensa, y quizás por ese miedo a ser juzgadas o porque realmente da pereza pelear tanto por cosas tan sencillas, terminamos desistiendo de muchas cosas que queremos hacer.

No es fácil buscar una maternidad natural cuando se vive en una ciudad tan occidentalizada (por no decir agringada) como la nuestra, con tantas opiniones y comentarios que pueden hacernos sentir inseguras de nuestras decisiones. Peeero, tengo buenas noticias: no todo está perdido. Es difícil hacer todo natural, todo el tiempo, así que dejo aquí las ideas que yo he incorporado a mi vida, como una guía de supervivencia para otras mamás medio hippies que estén buscando una manera de criar a sus hijos de forma más natural en medio de una jungla de concreto:

-El parto natural es posible y la lactancia es posible en la gran mayoría de casos. Es importante informarse, buscar asesoría, pedir ayuda. No puedo repetir esto suficientes veces: busquen un ginecólogo y un pediatra que vayan más allá de decir que son “pro-parto natural” o “pro-lactancia” (ahora todos dicen ser eso, pero no es necesariamente cierto); busquen una doula. Cada vez hay más alternativas en Guatemala, y no somos raras por querer parir y amamantar como lo hace la gente en todo el mundo.

-En Guate ya existen los grupos de crianza, unas tribus chiquititas en medio de la ciudad. Les prometo que no nos juntamos alrededor de una fogata a cantar Kumbayá; simplemente nos acompañamos, aprendemos juntas, comemos rico y hablamos de cosas normales de mamás.

-Si quieren invertir en algo que beneficie al bebé desde el nacimiento y también a ustedes, compren un buen cargador. Está comprobado que el porteo tiene los siguientes beneficios:

www.duermetehannibal.com

Fuente: www.duermetehannibal.com

-En general, el bebé no necesita nada más que el piso y los brazos de sus papás para desarrollar su motricidad adecuadamente. Podemos agregar un espejo y algunos objetos llamativos a la mezcla, pero no es necesario gastar dinero en mil cosas. Al final, los juguetes se quedan guardando polvo y llenando espacio que podría servirle al bebé para moverse. De acuerdo con Emmi Pikler, cualquier bebé sano alcanzará sus hitos del desarrollo por su cuenta si le damos la oportunidad, sin necesidad de enseñarle nada, siendo este el progreso natural:

Fuente:

Fuente: “Moverse en Libertad”, Emmi Pikler

-En esta misma línea y en cuanto al “ajuar” del bebé, menos es más. Busquen ropa cómoda (acorde al clima, claro), que le permita moverse y que no constriña sus caderas, rodillas y brazos. Lo mismo va para los pañales. Ahora están disponibles los Huggies Natural Care Auto-Ajuste a partir de la talla G, que permiten al bebé/toddler moverse por todos lados, hacer el squat perfecto y lograr la posición “ranita” de forma cómoda al llevarle en un cargador, sin apretar su pancita.

-Los zapatos tampoco son necesarios para que un bebé aprenda a caminar adecuadamente; es más, estar descalzos tiene muchísimos beneficios. Claro, no queremos que la criatura arrastre sus piecitos en el piso inmundo de un centro comercial, pero al menos en lugares conocidos, descalzos es mejor.

-Dentro de todo este rollo natural, en algún momento pensé en utilizar pañales de tela, pero les confieso que no encontré forma de incorporarlos a mi vida. Lo que sí utilizo son pads de lactancia lavables en las noches.

-Aprendan sobre Baby-Led Weaning. Esta forma de intoducir la alimentación complementaria ahorra muchos ratos complicados a la hora de comer, y además respeta el desarrollo del bebé. En general, busquen una alimentación más saludable para toda la familia.

-La tecnología, con medida. Al menos yo, no puedo eliminar el uso de electrónicos (a veces es la única forma de poder trabajar, hacer algo productivo o simplemente descansar un rato), pero nunca permito el uso de celular o Tablet a la hora de comer, por ejemplo. Además, siempre es refrescante salir a la calle o al jardín y dejar que los niños jueguen por su cuenta, que se suban a los árboles y que corran para gastar toda esa energía extra.

-Dormir con el bebé no es malo. Todos los mamíferos y las personas en distintas culturas duermen con sus crías por instinto de supervivencia; los bebés se sienten más seguros y duermen mejor estando cerca de sus papás, además de que tenemos que levantarnos menos veces en la noche y es más fácil volver a conciliar el sueño. Al menos a mí me ha pasado así, a ratos por convicción y a ratos completamente contra mi voluntad. La cuna, de adorno.

-Usen tan pocas medicinas como sea necesario. Investiguen, busquen otras opiniones si algo no les cuadra. El antibiótico no es la solución para todo, ni el acetaminofén. De hecho, tomar medicamentos desde una edad temprana puede afectar la flora intestinal y causar otros problemas a corto y mediano plazo. El collar de ámbar para la dentición, por ejemplo, de veras funciona y me ha salvado a mí y a muchas otras mamás medio hippies como yo. En este aspecto, sentido común ante todo.

-Cuestionen el sistema educativo y, cuando se acerque el momento, busquen un colegio acorde a su filosofía de vida.

-Hay que dejarlos ensuciarse. El contacto con la tierra optimiza el desarrollo del sistema inmune, entre muchísimas otras cosas. La imagen habla por sí sola; en esos ratitos puedo decir que realmente la siento feliz, concentrada, dichosa.

JUGAR CON TIERRA

En resumen, no se dejen amedrentar; sigan sus instintos, investiguen y sigan aprendiendo. Hablen y compartan con otras mamás que hagan las cosas distinto; lean mucho y rebélense un poco. Nada está escrito en piedra y, en lo que a maternidad respecta, Vive La Rèsistance!

xoxo,

Natalia

Este post llega a ustedes gracias a Huggies de Centroamérica.

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Esposa, mamá, psicóloga y doula. Estudiante eterna, apasionada la vida simple y de todo lo relacionado con la maternidad -con un poco de jardinería, libros, vino, boxeo y Seinfeld en la mezcla. Vivo, escribo y cocino sin recetas, buscando el equilibrio para ser feliz haciendo lo que puedo, con lo que tengo, donde estoy -la clave es nunca dejar de evolucionar.

4 Comments

  1. Carmen Martínez says

    Buenísimo me encantó tu nota mamá hippie, paz y amor. 🙂
    Si hay que revelarnos para que nuestros hijos no padezcan de tantas cosas, pues lo haremos.
    Buena vibra!

  2. Me encanto 🙂 más la parte de dejarlos ensuciarse. Es vital ! Que cargador recomiendas tú y desde que edad ? Mi sobrino tiene 2 semanas pero ya quiero escoger el cargador perfecto !

    • Ser Mamá en Guate says

      ¡Qué bueno que te gustó! Mi favorito es el fular tejido de Lomas Natural; escribe un correo a info@sermamaenguate.com y con todo gusto te enviamos la información completa 🙂 ¡Gracias por escribir! -Natalia

  3. Silvia says

    Lo mejor es volver a lo “básico.” Con el pasar del tiempo perdimos la visión de lo que era crecer en un mundo sano, simple y natural. en lo personal crecí jugando en la calle, haciendo pastelitos de lodo, jugando fútbol con los patojos etc. jamás se oía que los niños tuvieran alergias a tanta cosa, hiperactividad, síndrome de espectro en fin….el bebe necesita mamar, apego y MUCHO AMOR..

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