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De las cosas que le robo a mi hijo La situación que me hizo reevaluar los productos que uso

Les quiero contar que le robo cosas a mi hijo.  Aparte de los besos (que ahora son robados desde que me dijo que no quería más “betitos”), uso su bloqueador de sol. Nunca me imaginé que el Coppertone Water Babies fuera la solución a una de las situaciones más frustrantes de mi vida. Y como apenas me gusta contarles cosas, pues aquí les cuento lo que me pasó.

Durante los últimos dos años, mi piel ha sufrido demasiados cambios (no quiero creer que todo esto es a raíz de que me estoy acercando a los 40): los productos que fueron los de batalla, simplemente dejaron de funcionar y peor aún, comenzaron a hacerme daño.  En diciembre del 2015 tuve una crisis alérgica que en un inicio pensé era un rebrote de acné.  Ni les empiezo a contar lo horrible que se veía mi piel y lo que me afectó psicológicamente.  Haciendo a un lado la vanidad, estaba realmente preocupada, tratando de averiguar qué de todo lo que estaba haciendo / comiendo / aplicándome era lo que me estaba causando daño.

Fui a cuatro doctores diferentes, entre alergólogos, dermatólogos y dermopatólogos, utilicé esteroides, antialérgicos, cremas, lociones y jabones que iban de lo más leve a lo más fuerte y nada parecía mejorar mi condición—es más, todo la empeoraba. Cualquier producto, por más suave que fuera, me ponía la piel roja y caliente como mínimo; los que peor me caían, aumentaban la extensión del rash, que en el peor momento cubría mi espalda, cuello, escote, cara y parte de atrás de los brazos.

A raíz de esta situación, comencé a interesarme un poco más por saber qué era lo que estaba poniendo en mi cuerpo. Siempre he comido bastante saludable, pero en esa época me volví realmente consciente de toda la basura que contienen muchos productos y alimentos procesados. Con la ayuda de una amiga que, a raíz de varias condiciones de salud, cambió todo su estilo de vida, comencé a leer más y a informarme acerca de las opciones limpias y naturales que existen.

Para hacerles el cuento corto, llegó el momento que ni jabón podía usar para lavarme la cara.  Las veces que tuve que usar maquillaje fueron un tormento y quitarlo, otro. Estaba desesperada y muy preocupada. Platicando con otra amiga, me recomendó el agua de rosas, que terminó siendo mi salvación, porque calmaba mi piel y me ayudaba muchísimo. Mi piel es muy blanca y tiende a mancharse con el sol: me salen manchas oscuras y blancas. Obvio, no podía usar bloqueador y me salieron tres que todavía tengo a la fecha. Me impresionó la rapidez con que aparecieron las manchas, pero intenté regresar al bloqueador que utilizaba anteriormente y perdí lo poco que había mejorado con el agua de rosas, así que dejé de utilizarlo. Continué siendo cuidadosa con lo que comía, no utilizando ningún producto en mi piel, y después de muchos meses, la alergia así como vino, se fue. Se imaginan cómo quedó mi piel.

Podrán comprender el nivel de paranoia que sentí al comenzar a probar productos. Fui incorporando uno por uno, investigando hasta el último ingrediente en la etiqueta, probando en lugares pequeños en mi piel, y evaluando obsesivamente hasta la última reacción. Lo último que agregué a mi rutina fue el bloqueador, porque arriesgándome a que piensen que soy tacaña, me dolía la billetera de pagar por un bote entero cuando la probabilidad que me hiciera mal era bastante alta. Sigo sin entender por qué en Guatemala no existe la costumbre de permitir al consumidor probar los productos por un período de varios días (dando muestras) previo a comprar el gran bote, pero esa es harina de otro costal.

La respuesta la encontré en el cambiador de mi hijo. A pesar que hasta los jabones de él me irritaban la piel, probé con su bloqueador (Coppertone Water Babies 50)  un día que íbamos a estar al aire libre, ya que preferí arriesgarme a que mi piel reaccionara mal antes que la probabilidad de una cuarta mancha. Y quién lo iba a decir: no me dio alergia. Me encanta que contiene óxido de zinc, el ingrediente más seguro y efectivo para la protección contra los rayos UV (la razón por la que lo uso para Fabián), es fácil de aplicar y no deja residuos grasosos, que es lo que me había sucedido con otros protectores. Puedo aplicarme el maquillaje encima y no siento la piel pesada.

Toda esta experiencia, a pesar de lo difícil que fue, me obligó a hacer cambios en mi vida que sólo me han traído beneficios. Ahora Fabián me comparte de su bloqueador y tengo que llevar menos chunches en la bolsa de playa. ¿Y quién no quiere viajar más ligero de equipaje, en todo el sentido de la expresión?

Edith

2 Comments

  1. Hola Edith,

    Como madre primeriza me identifico mucho con tus problemas de alergias (aunque mis problemas empezaron mucho antes pero empeoraron significativamente con el embarazo). Me encantaría compartir tips contigo en caso te encuentres con nuevos aprietos.

    Saludos y gracias por compartir!

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