Embarazo, Maternidad y Crianza, Ser Mamá en Guate, Tu Doula
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40, MÁS QUE UN NÚMERO Paciencia, piojos.

Imagen de Fatinha Ramos

Cada año, con el fin de hacer conciencia sobre la importancia del trato digno a las mujeres, a los bebés y a las familias antes, durante y después del nacimiento, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado; este año se lleva a cabo del 14 al 19 de mayo y el lema es “el nacimiento se da en el momento adecuado, no en el programado”. 

Una de las tantas cosas que me impulsó a convertirme en doula, fue el hecho de que me costaba creer que tantos bebés nacieran antes de las 40 semanas de gestación, sin riesgo médico, más que la típica sugerencia de que es mejor programar la cesárea que esperar a que haya una emergencia. Para mi sorpresa, durante mi formación me enteré de que un embarazo normal dura entre 38 y 42 semanas. Así como lo leen -vaya, vaya, la papaya. Por eso siempre digo que, más que una Fecha Probable de Parto (FPP), debería hablarse de un Mes Probable de Parto (MPP), tomando en cuenta que el nacimiento, en circunstancias normales, puede ocurrir dentro de un margen de cuatro semanas.

Entre la amenaza de que algo pueda salir mal en el parto, el temor de la desproporción cefalo-pélvica, las intervenciones innecesarias, el desconocimiento, la impaciencia, la incomodidad de las últimas semanas y el miedo a la incertidumbre, muchas mujeres ceden a una cesárea programada o parto inducido, lo cual puede resultar en un bebé que nace antes de tiempo.

OJO: no digo que las cesáreas sean malas; de hecho, me alegra que existan, pues son precisamente intervenciones de emergencia para evitar una consecuencia fatal. Lo que no me hace sentido, es que los partos programados sean tan sugeridos en pleno siglo veintiuno, aún con las actualizaciones de distintas entidades internacionales de ginecología y pediatría, e incluso de la Organización Mundial de la Salud.

Dicen que ahora las mujeres ya no sabemos parir. En realidad, me atrevería a decir que, más que un problema de que las mujeres no sepamos parir, es una cuestión médica de no saber qué hacer con una mujer de parto y una cuestión de la cultura en general, de no saber esperar.

Si me pagaran por cada vez que escucho “el doctor me dio permiso de intentar un parto natural… vamos a ver si se puede… hay muchos riesgos en el parto…”, les estaría escribiendo desde un penthouse en Dubai. Si escuchamos ese discurso en cada chequeo, ¿cómo no pensar en el nacimiento desde un lugar de miedo y peligro? Por supuesto que nadie quiere poner en riesgo la vida de su bebé, y es perfectamente esperable que una mujer confíe en su médico; es decir, se supone que ellos saben y, sobre todo, dicen la verdad.

A mí me pasó en mi primer embarazo, hace nueve años. Era ingenua y no tenía información, así que cedí sin cuestionar mayor cosa. Como no tenía la fecha exacta de mi última menstruación, todo se hizo “al cálculo” y mucho tiempo después caí en cuenta de que mi bebé había nacido demasiado pronto. Fue muy pequeña, pesó 5.5 libras y pasó doce horas en una incubadora, lejos de mí, y yo pasé la noche en vela sin saber por qué. No se me olvida que lo primero que dije al verla a lo lejos (porque nunca me la pusieron cerca para darle un beso o para hablarle), fue “¡qué chiquitita!”; tengo la imagen de su cuerpecito diminuto, entre morado y gris, en las manos de la enfermera antes de que me sedaran tras una cesárea en la que, por cierto, estuve sola porque no dejaron a nadie entrar conmigo. No era emergencia, no pasaba nada fuera de lo normal, pero así fue.

En fin. Más allá de culpar a los médicos, es mucho más importante que nosotras, como pacientes/clientes, nos informemos, busquemos alternativas y segundas opiniones, y no nos quedemos con algo que no termina de hacernos sentido. Se vale entrevistar médicos, se vale buscar opciones y se vale estar en desacuerdo. Al final, de lo que se trata es de recuperar no sólo nuestros derechos en torno al parto, sino también nuestras responsabilidades como mujeres inteligentes, con opciones a nuestra disposición. Ya no se vale decir “yo no sabía”. Hay personas que pueden darnos luz entre esa nebulosa de información, y no necesariamente debemos pelearnos con todo el mundo para obtener lo que queremos; cada vez hay más médicos que respetan el proceso natural del nacimiento, que toman decisiones conscientes, que no intervienen a menos que sea necesario y que son honestos con sus pacientes; hay parteras calificadas y opciones para parir fuera del hospital, hay hospitales más amigables con los partos y la lactancia, hay doulas que pueden apoyarnos para lograr lo que queremos. En resumen, al menos en el área de salud privada, hay alternativas. El siguiente paso será lograr algún cambio en el sistema público en cuanto al parto humanizado.

Así que, en honor a la temática de la Semana Mundial del Parto Respetado 2017, y en caso necesiten argumentos válidos, les dejo aquí diez razones (de muchas) para esperar a que ese pastelito se termine de cocinar, bien calientito, en la panza de mamá.

  1. Un bebé que nace alrededor de las 40 semanas tiene mejor capacidad de succionar y tragar, debido a un mejor desarrollo muscular, lo cual contribuye a la lactancia exitosa.
  2. El desarrollo de las conexiones neuronales continúa a un ritmo acelerado durante las últimas cinco semanas de embarazo, al igual que la acumulación de grasa en su cuerpo, lo cual permite una mejor regulación de su temperatura después del nacimiento y prácticamente elimina la necesidad de utilizar incubadora.
  3. El hígado y el sistema digestivo están mejor desarrollados al alcanzar las 40 semanas, lo cual puede evitar la ictericia (exceso de bilirrubina en la sangre).
  4. Los bebés que nacen alrededor de las 40 semanas, tienen menos complicaciones respiratorias debido a que sus pulmones suelen estar mejor desarrollados; además, estudios recientes sugieren que ciertas sustancias segregadas al alcanzar la madurez pulmonar, producen el inicio espontáneo del trabajo de parto.
  5. Más del 25% de bebés que nacen por cesárea o inducción programada antes de las 38 semanas, necesitan algún cuidado neonatal especial.
  6. En un embarazo sano, esperar a que el parto inicie de forma espontánea aumenta considerablemente la probabilidad de seguir con el plan de parto inicial, ya que reduce el número de intervenciones y complicaciones.
  7. La inducción artificial del parto aumenta considerablemente la probabilidad de terminar en cesárea.
  8. La cesárea es una cirugía mayor que no debería realizarse a menos que sea necesario, no sólo por la cirugía en sí, que es bastante compleja, sino porque la recuperación toma mucho más tiempo y es más complicada que la de un parto vaginal.
  9. La oxitocina artificial utilizada para inducir el parto, produce contracciones fuertes, continuas y mucho más dolorosas, e inhibe la producción natural de hormonas como las endorfinas (que regulan el dolor y dan una sensación de bienestar).
  10. El respeto al proceso espontáneo del parto y nacimiento, en términos generales, es respetar los cuerpos de las mujeres. Además, permite una mayor sensación de satisfacción en la mamá y la familia y contribuye a fortalecer los vínculos, a tener un inicio más fluido en la lactancia, a dar a luz a un bebé más fuerte y en condiciones óptimas para llegar al mundo, y a iniciar la maternidad sin miedo.

Recuerden: 40, es mucho más que un número. Esas últimas semanitas son para descansar, para anidar, para pasar tiempo a solas con la pareja o con una misma. Paciencia, piojos, porque después de que llega el bebé, las noches son muuuuy largas. 😉

Natalia
Contacto: nataliadebiegler.doula@gmail.com

Otros links relevantes:
https://www.nichd.nih.gov/ncmhep/initiatives/know-your-terms/Pages/moms.aspx

http://www.acog.org/About-ACOG/ACOG-Departments/Deliveries-Before-39-Weeks

 

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  1. Muy buen post, y como ginecóloga respeto totalmente tu opinión, y la paciente esta libre de buscar opciones y quedarse con quien le inspire más confianza. Lo único que temo es que se llegue señalar en algun momento como violencia obstetrica acciones que no lo son, por algo hemos estudiado y sabemos porque poner un suero o no, cuando es más riesgo que continue el embarazo y cuando resolverlo a tiempo. Cuando 40 semanas serán muy tarde. Yo tuve mi bebé por cesárea y sé que fue lo mejor. No podemos predecir quien se complicará o no, la paciente que pareciera sin riesgo puede ser la más complicada, quien en su casa iniciará con atonía uterina, hemorragia incontrolable y morirá. Pero así como reclamamos que no exista violencia obstetrica porque no hacer conciencia del cuidado que la madre debe llevar, que consulte a tiempo, que tome ácido fólico, planifique. Que sea una embarazada responsable, y una mujer responsable desde antes. Y sobre todo que no se arriesgue en aras del parto humanizado y arriesgue le vida de alguien que aun no puede opinar. Como ginecóloga y todo este boom del parto humanizado yo continuaré haciendo mi trabajo con toda honestidad, poniendo el corazón en cada control prenatal y parto. Y permitiendo lo que no arriesgue a mis pacientes, ella tienen la última decisión es muy cierto, pero si contradice lo indicado es bajo su responsabilidad. Se de la ansiedad y miedo que es un parto para la madre, y se de la responsabilidad como medico de dos vidas, como también de la satisfacción de entregar un bebé sano a una madre sana. Qué las madres tengan conocimiento es perfecto, que sean responsable incluso desde antes del embarazo seria ideal.

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