Ser Mamá en Guate
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LOS TERRIBLES DOS A Catalina, en su segundo cumpleaños

Dicen que los dos años son terribles. Les llaman los Terrible twos. Terribles por los berrinches, por el “mío-mío”, por el “no-no”. Terribles porque no dejas que tome tu manita al caminar, porque te frustras cuando no te entiendo, porque peleas con el mundo cuando algo te sale mal. Y sí, a veces son terribles porque no te comportas como yo quisiera, porque te gusta subirte a los juegos por tu cuenta y tirarte de cabeza, mientras yo no puedo hacer más que dejarte jugar y aguantar la respiración para que mi corazón regrese a su lugar, porque sé que para ti no hay mejor forma de aprender, más que haciendo las cosas.

Dicen que los dos años son terribles porque estás en ese lugar entre bebé y niña, donde no sabes bien qué hacer contigo misma -ni yo lo sé tampoco a veces. Dicen que son terribles por esa desconfianza con que no saludas a cualquiera, porque no te gusta dar besos, por esa desobediencia pícara en tus gestos y esas chispas bajo tus pies. Terribles porque ya quieres escoger tu ropa, porque no quieres que te cambie el pañal, porque no te quieres bañar, porque no quieres ese color de crayón, sino aquel.

Y sí, tal vez son terribles, pero no por tus “mío-mío” ni tus “no-no”. Son terribles porque me sacan de mi zona de confort, porque se acabó ese tiempo en que podía llevarte en brazos a todas partes o trabajar contigo sentada en mis piernas. Son terribles porque me retan, me sacuden las expectativas y me toman por sorpresa.

Los dos años son terribles porque me muestran el alcance de tu inteligencia, porque te das cuenta de las cosas, porque ya dices con tanta claridad, “mama, no vayas” cuando estoy a punto de salir, “mama, no toques” cuando quiero cortar tus uñas o limpiarte la nariz, o “mama, no compu” cuando sólo quieres que me siente contigo a jugar y que deje el trabajo a un lado. Ahora quieres explorar, platicar, jugar, imitar a tu hermana en todo lo que hace. De repente empiezas a pensar por ti misma, a dibujar límites, a marcar tu propio ritmo -a poner a prueba mi paciencia y a alterar mi comodidad.

El otro día te veía regar las plantas y cortar flores en el jardín, sin necesidad de mi ayuda, cuando hacía diez minutos estabas llorando porque yo no soltaba la regadera; tenía prisa y no te creí capaz de usarla bien (y rápido) por tu cuenta. Pensándolo bien, estoy aprendiendo que tú y yo somos más parecidas de lo que creía, pero yo sí asumo el permiso de enojarme cuando las cosas no salen como quiero, de frustrarme cuando alguien no me entiende, de pelear con el mundo cuando algo me sale mal, y nadie me llama “malcriada” por eso.

Pensándolo bien, estos terribles dos años no son tan terribles, porque yo también quisiera tirarme de cabeza sin pensarlo; quisiera ser más como tú y perder el miedo. Quisiera poder decir “no” sin pena, o siempre pedir lo que quiero sin sentirme culpable.

Pensándolo bien, esa desobediencia es parte de tu autonomía; me confrontas con mis errores pero también das prueba de mis aciertos. Me retas todos los días, pero me haces querer ser mejor y enseñarte a resolver las cosas con palabras; me encanta escucharte decir “ayuda”, “por favor”, “no gracias”. Me encanta verte tropezar y levantarte. Soltarte me duele, pero verte crecer también me hace feliz.

Prometo nunca ridiculizarte por esta etapa que hoy atraviesas, porque entiendo que no estamos en guerra ni somos enemigas; no lo haces por molestarme ni por llevarme la contraria. Prometo tratar de entenderte y acompañarte con ternura a atravesar toda esta información que tu cerebro necesita asimilar en tan poco tiempo. Prometo intentar todos los días ser más paciente, caminar más a tu ritmo, maravillarme de las cosas sencillas igual que tú.

Gracias por estos dos años, por quitarte tus alitas y decidir caer aquí, conmigo; por darme la dicha de guiar tus pasos por la vida, de regalarte el mundo a través de mis ojos, de llevarte en mi espalda y apretarte entre mis brazos mientras quieras. Gracias por fortalecer mi carácter, por refrescar mi memoria y recordarme que el tiempo vuela, que tu hermana era como tú hace sólo un parpadeo y, sobre todo, por ser la segunda prueba viviente de que lo estoy haciendo bien, aunque a veces sienta que todo nos sale al revés.

Feliz segunda vuelta alrededor del sol, mi amor. Tus dos años no son terribles -son increíbles.

Te amo.

Mama

Natalia de Biegler

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Esposa, mamá, psicóloga y doula. Estudiante eterna, apasionada la vida simple y de todo lo relacionado con la maternidad -con un poco de jardinería, libros, vino, boxeo y Seinfeld en la mezcla. Vivo, escribo y cocino sin recetas, buscando el equilibrio para ser feliz haciendo lo que puedo, con lo que tengo, donde estoy -la clave es nunca dejar de evolucionar.

2 Comments

  1. Frinee Medrano says

    Acabo de leer tu articulo! Mis lagrimas salieron de repente sin querer queriendo.
    Se supone que tendría que estar trabajando y no leyendo un blog de mamas! ni tampoco llorando como lo estoy haciendo!
    Porque sera que me toco tanto y tan adentro de mi ser… y creo que es porque es verdad bueno o para mi lo es! es tan real y tan poético a la vez ! todos esos sentimientos en un articulo que lees y van sacando de ti otros sentimientos….
    Mi Julián tendrá dos anos en 4 meses y ya estoy experimentando tanto lo que tu dices … los Increíbles Dos! están a la vuelta de la esquina y es tan así exactamente así como tu lo escribes … es tan lindo pero lo terrible esta adentro de la mama… tratar de entender a ese ser que se independiza a paso de gigante, tratar de aprender a ser una mama nueva a cada paso y a cada segundo porque ellos van cambiando van buscando su propio sentido de la vida!
    Gracias por este realismo tan mágico tan real y tan Materno!

    Muy lindo haber encontrado este Blog … soy nueva en la Tribu Ser Mama y mas nueva en la Tribu Ser Mama en Guate!
    Gracias y Felices 2 para las dos!

    Frinee

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