Posparto, Ser Mamá en Guate
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HOLA, OTRA VEZ

Antes de ayer, no recuerdo la última vez que fuimos solos al cine. No recuerdo la última vez que salimos a cenar solos, que dedicamos un tiempo fuera de la casa para hacer algo únicamente por nosotros dos.Es cierto, a veces cocino y nos tomamos unos vinitos en la casa o pedimos algo de comer; tenemos nuestras series para ver rigurosamente al menos un día por semana y, a veces (por no decir una vez al mes), logramos juntamos con amigos, ver gente y respirar el relajo de un sábado cuando los adultos salen a distraerse –tal vez todos igual que nosotros, agotados de una semana de trabajo, hijos y casa. A veces nos juntamos con todo y niños, y yo sólo respiro hondo y pienso que voy a regresar más cansada que relajada, pero le hago ganas para no quedarnos encerrados con las niñas encaramadas en la espalda.

Extrañaba ponerme linda sólo para él, usar mis tacones favoritos, arreglarme el pelo, maquillarme como la gente en vez de mi chongo usual y mis pantuflas de cualquier día entre semana a las siete de la noche, cuando llega a encontrarme ya con el corrector de ojeras derretido, la cara brillosa y la paciencia agotada. Extrañaba salir de la casa con nada más que mi billetera, sintiéndome guapa y caminando de su mano por un centro comercial. Sin. Niños. Qué talito. Salir por placer, a abrir la boca, sin ningún mandado qué hacer ni carreras que correr. No puedo explicar mi emoción, pura patojita de veinte años esperando a que llegara para irnos de “date”.

Hasta ayer, no sabía cuánta falta me hacía salir sólo con él, y es increíble cómo un detalle tan pequeño significa tanto cuando las cosas ya no son sólo parranda y trabajo. Es increíble cómo la vida en familia puede ser tan linda y al mismo tiempo parecerse a ese agujero negro de los libros de Ciencias, que de chiquita imaginaba succionando todo a su paso y dejando sólo partículas de lo que había antes. Estos dos años, creo que hemos sido eso: partículas flotando en el espacio, tratando de caer en algún lugar estable para empezar a juntar las piezas poco a poco y, ¿saben qué? Creo que ya lo estamos logrando. Todo lo que hemos hecho, el cansancio, los días en que funcionamos por arte de magia (o de café), los desvelos, las preocupaciones, los esfuerzos y los planes frustrados, han valido la pena. Por fin estamos viendo esa lucecita al final del túnel tan confuso, emocionante, engorroso, feliz, agotador y mil cosas a la vez que es el puerperio.

Si están estrenando bebé y sienten que esto nunca acaba, que están haciendo pareja sostenidos de un hilo, que no les queda nada más que dar porque ser mamá les absorbe hasta los sesos, les juro que no están solas, les juro que es normal, y les juro que eventualmente se termina. Dicen que de amor no se puede vivir, pero yo sí creo que el amor es una especie de snorkel que nos ayuda a jalar aire cada cierto tiempo, antes volver a sumergirnos en esta tarea colosal de criar seres humanos. A veces, algo tan sencillo y al mismo tiempo tan complicado como poder tomar un par de horas para ir al cine, y después regresar a nuestra cueva igual de satisfechos con la vida que tenemos, es suficiente para encontrarnos entre esa neblina borrosa, vernos con los ojos de antes, y recordarnos quiénes somos.

Hola mi amor, qué gusto verte otra vez. <3

Natalia

P.D. Mil gracias a Juguetón por las entradas; no saben lo feliz que me hicieron. 🙂

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Esposa, mamá, psicóloga y doula. Estudiante eterna, apasionada la vida simple y de todo lo relacionado con la maternidad -con un poco de jardinería, libros, vino, boxeo y Seinfeld en la mezcla. Vivo, escribo y cocino sin recetas, buscando el equilibrio para ser feliz haciendo lo que puedo, con lo que tengo, donde estoy -la clave es nunca dejar de evolucionar.

2 Comments

  1. Talissa de Lemus says

    Me sentí tan identificada porque sos una mama que pasa corriendo la mayor parte del tiempo y casi no salimos juntos asi que también me fui de date con mi esposo y me sentí tan bien xq no tuvo que ser nuestro aniversario para salir juntos gracias Nathalia por tus palabras no las conozco personalmente pero las sigo por todas las formas muchas gracias por hacer que las mamis no sintamos que somos las únicas que nos pasan esas cosas

  2. Jenny says

    excelente artículo! gracias por tus palabras que nos hacen sentirnos identificadas

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