La Mamá de los Pollitos, Lifestyle, Ser Mamá en Guate
comment 1

LA MAMÁ DE LOS POLLITOS: Lucía Cabrera

Luego del éxito de nuestras bolsas reutilizables para el supermercado, quisimos llevar más allá esta conciencia y, buscando opciones para reducir el uso de plástico en nuestra vida diaria, conocimos a Lucía a través de su página Bagize Reusable Bags. Nos reunimos con ella para que nos mostrara los productos que vende y, cuando menos sentimos, ya habían pasado dos horas y continuábamos hablando acerca de los hábitos que ella ha logrado cambiar y los tips que ha implementado para reducir la huella de carbono de su familia. Nos parecieron tan chileros (¡y fáciles!) todas sus recomendaciones, que decidimos que era información valiosa para compartir con la tribu SMG.

Lucía es mamá de tres niños, con una vida ajetreada como todas las mamás sabemos que puede ser: colegios, actividades extracurriculares, una casa que llevar, un emprendimiento que sacar adelante -y un planeta que cuidar.

SMG: Contanos cómo empezó toda esta conciencia del uso del plástico y la búsqueda por reducirlo.

LC: Todo comenzó en la navidad de 2015, cuando me di cuenta de las montañas de papel de regalo que sacábamos el 25 por la mañana. Bolsas y bolsas de papel que habíamos utilizado por un par de minutos y que no tenía más uso que ese. Ese año decidí que no iba a empacar los regalos en papel e hice unas bolsitas de manta para “empacar” los regalos y que se pudieran reutilizar (para llevar zapatos en la maleta, para la ropa sucia en los maletines, para llevar compras pequeñas). ¡A mi familia le encantaron! Esto me hizo buscar información y comencé a leer varios blogs acerca de llevar una vida “Zero Waste” y todo me hizo sentido: me di cuenta de la adicción que tenemos al plástico, a lo que utilizamos una sola vez y luego descartamos y las cosas que nos decimos a nosotros mismos para justificarlo: por higiene, por practicidad, por costumbre. Era adicta a las bolsitas plásticas de zipper y a lo desechable y, cuanta más información buscaba, más me asustaba.

SMG: ¿Qué fue lo primero que cambiaste?

LC: Empecé por lo fácil, las bolsas del supermercado. No compré, sino utilicé las que ya tenía (que venden en las cajas del súper), y las bolsas que vendo para verduras; en lugar de comprar la verdura que viene empacada en plástico y duroport, compro la que no está empacada. Dejamos de comprar jabón líquido (por los botes plásticos desechables), y usamos pastillas de jabón y así con la mayoría de productos.

También dejé de comprar “tuppers” de plástico y empecé a utilizar recipientes de vidrio; no sólo por el tema de la reutilización, sino por los químicos que el plástico despide con el uso en microondas y la exposición al sol.

El punto que siempre hay una mejor alternativa; simplemente se trata de buscarlas conscientemente.

SMG: Sí, realmente nos damos cuenta que es más cuestión de organización y planificación…

LC: La persona que me ayuda en mi casa sabe que llevo esto todos los días, así que cuando lo bajo del carro para lavarlo, me lo vuelve a meter en la bolsita de manta y lo mete al carro o lo deja cerca de mi bolsa. Ya me acostumbré a cargar una canasta con cosas en el baúl. A mi esposo le da pena a veces que lleve mi kit anti-plástico, pero sólo porque en los restaurantes te ofrecen las cosas en vasos desechables, no tenés la obligación de comprarlos así. Dentro de una bolsita de manta que me hicieron mis hijos, siempre llevo esto en el carro:

  • Cuatro mason jars para helados, batidos, smoothies, refrescos, etc.
  • Kit para convertir cualquier mason jar en un vaso cerrado con pajilla (para los niños más pequeños). Se pueden conseguir en Amazon.
  • Pajillas reutilizables
  • Vaso reutilizable para café
  • Servilleta de tela
  • Spork (cuchara + tenedor) de metal

Todo esto lo he utilizado incontables veces, y no solamente una, como es común con los desechables.

El kit de Lucía

Otra idea es que en el colegio de mis hijos, en cada clase tenemos una caja de platos reutilizables, cubiertos de metal, y vasos que se utilizan para todas las celebraciones para que las mamás no envíen desechables. Para las piñatas de mis hijos, tengo platos, vasos y cubiertos plásticos normales, de los que venden en cualquier centro plástico como Guateplast. Los lavo y reutilizo, como antes. Soy vintage.

SMG: Hemos investigado acerca del mal uso del plástico y lo que más nos ha asustado es la cantidad de botellas plásticas desechables que se utilizan y nos quedamos en shock.

LC: No sólo las botellitas -leí en alguna parte que anualmente se talan 16 millones de árboles para hacer las servilletas desechables; por eso tengo una servilleta de tela en mi kit. Con respecto a las botellas, yo también compraba semanalmente cajas de botellas de agua. Ahora simplemente llevo pachones en el carro: de vidrio para mí, de acero inoxidable para mis hijos. Aunque reciclar ayuda, no es la solución, así que simplemente trato de no comprar cosas plásticas.

SMG: Esa es otra pregunta, ¿reciclás?

LC: Sí, y es algo en lo que he logrado involucrar a mis hijos. La empresa que recoge nuestro reciclaje nos lo compra, así que es responsabilidad de mis hijos recolectar el reciclaje de la casa y de esta forma ellos reciben dinero a cambio, que luego ahorran para comprar a fin de año algo que les guste. Sin embargo, como les decía, aunque el reciclaje ayuda, es necesario utilizar recursos (energía, gasolina, dinero, etc.), para poder hacerlo, así que trato de utilizar lo menos desechable posible.

Con los desechos orgánicos, hago compost. Tengo una cubeta en la cocina, donde tiro toda la materia orgánica (cáscaras de fruta y verdura, arroz y demás). Luego voy vaciando el contenido en un recipiente para compostar que tengo en el jardín. No compré un recipiente específico, sino utilicé una caja de madera rústica para hacer mi caja de compost con lombrices coquetas rojas. Tiene un agujero de donde sale el líquido que sirve de abono. Mis hijos ya saben cómo funciona y les encanta; con eso fertilizo todas mis macetas.

SMG: ¿Cuál es tu motivación principal para hacer todo esto?

LC: Me interesa informar a los demás para que tomen conciencia y vean que no es tan difícil utilizar menos plástico. Quiero mostrarle a la gente que existe una vida más allá de lo conveniente, de lo desechable, y de lo rápido, que ahora es algo general en nuestra cultura. No es necesario comprar cosas cada vez; podemos utilizar lo que ya tenemos y así ahorrar recursos -por no decir también dinero. Incluso sucede también con la comida; preferimos comprar comida rápida porque es más conveniente y práctico, pero nos perdemos de todo lo que podríamos obtener al cocinar en casa con ingredientes naturales. Con la ropa, por ejemplo, a veces compramos prendas a súper bajo precio, pero que duran un par de puestas y luego las desechamos, además de que no las tratamos con suficiente cuidado. Es mejor comprar ropa de mejor calidad y cuidarla bien, para que dure más tiempo y no tengamos que volver a comprar tan pronto.

Puede ser que todo esto nos tome un poco más de esfuerzo, pero se puede hacer y no es ni siquiera difícil; sólo es cuestión de ser conscientes y buscar alternativas para dejar menos desechos en el planeta y, además, enseñarles a nuestros hijos a cuidar las cosas para que duren mucho, mucho tiempo.

Para todo esto, intento basarme en este orden para hacer las cosas:
1. Utilizar lo que tenemos
2. Pedir prestado
3. Intercambiar
4. Comprar de segunda mano
5. Hacerlo nosotros mismos (DIY)
6. Comprar nuevo

—-
Gracias a Lucía por esta entrevista; nos encantó platicar contigo y aprender un poco más de la conciencia de la huella real que dejamos en el mundo, no sólo en el planeta, sino en los hábitos que formamos en nuestros hijos para el futuro.

Ser Mamá en Guate

1 Comment

  1. Ana Graciela León says

    Excelente lección de cómo vivir mejor, haciendo conciencia para cuidar el planeta. Felicitaciones a Lucía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *