Lifestyle, Ser Mamá en Guate
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La librería de la discordia Sobre el escándalo de vender un "libro prohibido" -en pleno siglo XXI.

Ayer me sorprendí al ver que algunas personas arremetieron contra la tienda El Reino de los Libros en su página de Facebook y en otras redes sociales por vender los ejemplares de “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes”, de Elena Favilli y Francesca Cavallo. Escribieron acusando a la librería de inmoral por hacer publicidad engañosa a los padres de familia y querer inculcar en los niños ideología de género y demás. No sé ni por dónde empezar, pero so pena de verme en medio del remolino, aquí les dejo mis impresiones sobre el asunto sin afán de generar polémica, sino más bien invitando a reflexionar.

1. El título del libro es “Cuentos de buenas noches PARA NIÑAS REBELDES”. Partiendo de ahí, es bastante obvio que no se trata un libro de cuentos de hadas ni de princesas besando sapos. No es necesario darle demasiadas vueltas para captar la tónica del libro.

2. Los libros son obras de arte que, como cualquier producción creativa, pueden gustar a algunos y a otros no. Por lo tanto, si voy a cualquier librería a comprar el último bestseller que aparece en toda su publicidad y resulta que no me gusta, jamás de los jamases voy a culpar a la librería. Y eso que me ha pasado muchas veces, lo cual ha resultado en un montón de libros leídos a medias y refundidos en un estante. Tengo el derecho de no terminar un libro, regalarlo o venderlo si no me gusta.

3. Que un libro esté de moda, no significa que sea necesariamente bueno, o bien, que sea bueno para todos. Por eso es importante investigar e informarnos *antes* de comprar. Por cierto, en Google está a nuestra entera disposición la información sobre las autoras de este libro en particular. Ni siquiera hay que buscar mucho.

4. Tal vez esta sea una buena oportunidad para reflexionar sobre la tendencia de consumo de nuestra cultura, que va hacia lo que hace la mayoría. Insisto: no porque algo esté de moda (y no sólo hablo de los libros), significa que nos vaya a funcionar a todos por igual. Hay que tener criterio y discernimiento para tomar decisiones sobre cómo gastar nuestro dinero, sobre todo en lo que respecta a cosas para nuestros hijos. Yo compré “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” y, como hago siempre, lo leí antes de dárselo a leer a mi hija. Honestamente, no esperaba algunas de las cosas que encontré pero tampoco me sentí demasiado sorprendida; incluso podría decir que lo disfruté mucho y encontré inspiración, independientemente de mi punto de vista sobre ciertos temas.

5. Como anécdota, en mi familia hay una tendencia política bastante conservadora, y recuerdo una vez que llegué a mi casa con una biografía de El Ché Guevara en el apogeo de mi adolescencia. Mis papás JAMÁS me prohibieron leerlo ni mucho menos condenaron a la librería que me lo vendió. Al contrario, mi papá me dijo “qué bueno que estés leyendo tanto; me contás cuando terminés”. Nunca limitaron mis ganas de leer, independientemente del tema, y puedo decir con certeza que eso fomentó mi amor por los libros, la formación de mi propio criterio y, en gran parte, mi habilidad para escribir. Nunca tuve que leer a escondidas; para mí, eso habría sido como regresar al tiempo en que quemaban los textos de Freud.

6. El libro en cuestión es visualmente precioso, las ilustraciones son bellas y, en general, es una producción artística genial que, de hecho, me encanta tener en mi mesa de noche. Que contenga o no información con la que pueda estar en desacuerdo, es otro tema, pero creo que logra su cometido como pieza de arte: hacernos sentir algo -positivo o negativo, pero algo. Es difícil creer que, de la infinidad de cosas preciosas que hay en el libro, una sola página pueda arruinarlo para alguien.

7. Para mí, un libro de niños no es simplemente una forma de entretenerlos, sino una manera de conocer su cabecita y abrir espacios de discusión. A mí, leer con mis hijas me sirve para saber qué alcance tienen sus mentes. Quiero poder guiarlas por los caminos de la realidad que vivimos hoy, siempre de acuerdo a los valores y principios de nuestra familia, pero fomentando su propia capacidad de pensar. A estas alturas, incluso un panfleto de adoctrinamiento puede leerse por cultura general, con dos dedos de frente y sentido común.

A lo que voy con todo esto es que no considero que la librería sea culpable de engañarnos ni de haber orquestrado un plan maquiavélico para plantar ideas en las mentes de nuestros niños. Una librería pone las puertas del mundo a disposición de sus clientes, para que ellos pongan en práctica su juicio crítico y decidan cuáles puertas quieren abrir, cuáles dejar abiertas y cuáles cerrar.

En pleno siglo XXI, esa es la maravilla del libre albedrío.

Natalia

Aclaración: Esta no es una publicación patrocinada ni refleja las opiniones de la tienda en cuestión. 

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Esposa, mamá, psicóloga y doula. Estudiante eterna, apasionada la vida simple y de todo lo relacionado con la maternidad -con un poco de jardinería, libros, vino, boxeo y Seinfeld en la mezcla. Vivo, escribo y cocino sin recetas, buscando el equilibrio para ser feliz haciendo lo que puedo, con lo que tengo, donde estoy -la clave es nunca dejar de evolucionar.

2 Comments

  1. macarena says

    BRAVOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  2. Talissa de Lemus says

    Nathalia que tan cierto es que trae historias que no son adecuadas para niñas, yo como siempre que le compro un libro a mi hija claro investigó pero para mi punto de vista es muy bueno todo lo que me encontré era muy positivo, pero mi nena esta en un cole de solo niñas y al chat de mamás que tenemos una mama dijo que cuidado con ese libro xq contiene historias de niños transgénero y de padres homosexuales y que íbamos a confundir a las niñas tu que opinas de eso gracias por permitirme ser parte de la Tribu

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