Ser Mamá en Guate

MÁS QUE UN DÍA, FELIZ VIDA 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Que hoy no nos quedemos con flores ni chocolates entre las manos, sino con libertad y oportunidades iguales. Que seamos capaces de elegir nuestro futuro, de ejercer nuestros derechos, de cumplir nuestros sueños a nuestro ritmo, sin prisa. Que disfrutemos una vida sin violencia, sin abusos, y que la infancia sea infancia otra vez. Que dejemos de perder la inocencia demasiado pronto y que las manos que nos toquen, sea para protegernos o para impulsarnos hacia delante.

Que hoy y siempre conozcamos, amemos y respetemos nuestros propios cuerpos y nos hablemos al espejo con el amor con que hablamos a nuestras hijas. Que aprendamos a elegir con cuidado y a conciencia a los ojos que nos examinen, a los profesionales que nos acompañen en nuestros procesos para vivir plenamente, con responsabilidad y sin miedo. Que cada vez tengamos mejores oportunidades de acceder a servicios de salud dignos. Que se fortalezca nuestro derecho de parir y nacer sin violencia, de vivir la menstruación sin dolor ni vergüenza, de disfrutar de una sexualidad placentera, de amamantar con determinación y certeza de que nuestros cuerpos pueden, y pueden bien.

Que dejemos de sentirnos en desventaja en los estudios y en el trabajo, por el hecho de ser mujeres. Que no nos sintamos menos mujeres, por el hecho de elegir no ser madres. Que nos hagamos tratar con dignidad y actuemos con inteligencia. Más que anzuelos políticos, que seamos agentes de cambio.

Que no sintamos poco el valor de lo que hacemos en casa cuando dedicamos tiempo a nuestros hijos, o poco el valor de nuestra maternidad por el tiempo que dedicamos a nuestro trabajo.

Que disfrutemos conscientemente de nuestro embarazo, de nuestra lactancia, de nuestra maternidad, sin sentir que nos quedamos atrás en la carrera porque ese trabajo es monumental -que nadie nos diga lo contrario. Que nuestra intuición recupere terreno y que lo femenino domine con dulzura, firmeza, decisión y paz. Que nuestras emociones, más que obstáculos, sean herramientas.

Que los estereotipos se vayan al carajo, porque tanto la fuerza como la ternura son virtudes sin género, simplemente humanas.

Que seamos parte de una tribu que nos apoye y que nos anime a seguir, y que nos sostenga cuando necesitemos resguardarnos un rato. Que crezcamos en sororidad y no en rivalidades y que así, criemos hijas capaces de tejer redes, más que de cavar trampas.

Que sepamos elegir una pareja que sea barco y ancla, que sea oasis, que sea luz, que sea compañero en los altos y en los bajos de la marea.

Que cada 8 de marzo haya más gente que luche por que las mujeres tengamos un lugar valioso como pilares de la sociedad, desde el lugar que elijamos en ella, hasta que alguna vez ya no sea necesario un día para celebrarlo porque ser mujer se goza y a veces se sufre, pero se conmemora todos los días de la vida.

Natalia

Imagen de Monica Garwood

Mamá de hijas y de plantas, apasionada de la maternidad con sus luces y sus sombras. Psicóloga clínica, doula certificada a nivel internacional y educadora perinatal. Malabarista de tiempos, creadora de espacios, tejedora de letras, acompañante de familias en gestación, parto y posparto.

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