Author: Natalia de Biegler

PONETE EN LA FOTO Pedacitos de mi maternidad documentada

“No me interesa la fotografia, sino la vida.” -Henri Cartier-Bresson El otro día, me senté con mis hijas a ver los álbumes de fotos de mis primeros cinco o seis años; hay tantas, que no sé cómo hicieron mis abuelos y mis papás para tomarlas todas tan chileras, con cámaras básicas y sin mayor tecnología. En buen chapín, cero bolas. Todos nos vemos lindos o, mejor dicho, felices… tal vez porque en ese entonces se tomaba la foto y ya, no se revisaba, no se repetía mil veces ni venía el respectivo “post” inmediato que nos desconectaba del momento. Qué importaba cómo salías o si la imagen estaba movida; total, no ibas a saberlo sino hasta un mes después.

HUMMUS DE ALCACHOFAS ROSTIZADAS

No soy ninguna #ChefMom, pero hay algunas recetas que son tan sencillas de preparar con las herramientas adecuadas que, además de quedar deliciosas, se ven súper elaboradas -ideales para recibir invitados o llevar a cualquier reunión (para impresionar a los amigos del esposo, a los suegros o a las cuñadas, digamos), y quedar bien. No sé si a ustedes les pasa, pero hay una satisfacción oculta en hacer que las cosas más fáciles parezcan más fancy con un par de detalles. Pues esa soy yo en la cocina.

Y TÚ, ¿QUÉ HICISTE TODO EL DÍA?

Te levantás a preparar el café todavía de noche, así te da tiempo de sentarte un rato en la computadora y adelantar ese pendiente. Te comés un pedazo de pizza fría que quedó de la cena, y te cae de perlas el olor que sale de la cafetera y el sonido de cada gota que cae en la jarrilla. Subís a oscuras, te sentás a trabajar y te das cuenta de que sos mucho más productiva a esta hora, cuando nadie está pidiéndote algo. Terminás ese pendiente en treinta minutos, cuando normalmente te habría tomado dos horas. Das un par de tragos a tu taza de café. “SÚPER MAMÁ”, dice tu taza. Te preguntás si en serio serás tan “súper”.

NO ME FUI DE TI

No me fui de ti, me quedé contigo. Me quedé con resguardo en tu corazón, en esa pieza que hoy se siente vacía pero está bien ocupada de recuerdos, de sueños, de palabras amorosas dichas entre alegrías, tristeza, enojo y dolor. Nadie supo decirte por qué, con qué propósito. Yo no lo sé tampoco.

HOLA, OTRA VEZ

Antes de ayer, no recuerdo la última vez que fuimos solos al cine. No recuerdo la última vez que salimos a cenar solos, que dedicamos un tiempo fuera de la casa para hacer algo únicamente por nosotros dos.