Author: Natalia de Biegler

Si te dijeron que es fácil En la Semana Mundial de la Lactancia Materna

Estamos acostumbradas a pensar que la lactancia debería ser fácil. Y sí, hubo una época en que la lactancia era natural, instintiva. Nadie dudaba de la capacidad de una mujer para alimentar a sus crías; simplemente era necesario para la supervivencia de la especie. “Es lo natural”, dicen por ahí. Yo diría, “era lo natural”; en otro momento de la historia, todos los niños crecían siendo amamantados mucho más allá de los dos años, sin que nadie dijera a las madres que su leche es agua, que no alimenta, que malacostumbra. Las niñas crecían viendo a las mujeres amamantar en compañía, sin problemas, sin preocupación, sin dolor. En algún momento, la primera opción no era la leche artificial.  Hoy, si algo no sale como esperamos, creemos que algo pasa en nuestro cuerpo, que estamos haciendo algo mal, que seguramente no nos preparamos lo suficiente o que simplemente no lo logramos. Nunca nos dicen que muchas veces el sistema nos falla, que no hemos tenido apoyo suficiente, que son demasiados los obstáculos. Sí, hubo un tiempo …

A TUS DIEZ Carta a mi diezañera

A Valeria. Hace rato no te escribía como antes. Desde que eras muy pequeña, te escribía cartas largas, cortas, a veces sólo de un párrafo en mis redes sociales o en algún papel. De hecho, te escribí la primera estando aún en el hospital, en uno de esos ratos eternos y sin sentido en los que te llevaban a sala-cuna y yo me quedaba ahí, en la habitación, platicando con las visitas, viendo tele y esperando. Creo que dejé de hacerlo tan seguido mientras fuiste creciendo, conforme yo fui sintiéndome más cómoda en mi maternidad y ocupándome de mil otras cosas. 

PONETE EN LA FOTO Pedacitos de mi maternidad documentada

“No me interesa la fotografia, sino la vida.” -Henri Cartier-Bresson El otro día, me senté con mis hijas a ver los álbumes de fotos de mis primeros cinco o seis años; hay tantas, que no sé cómo hicieron mis abuelos y mis papás para tomarlas todas tan chileras, con cámaras básicas y sin mayor tecnología. En buen chapín, cero bolas. Todos nos vemos lindos o, mejor dicho, felices… tal vez porque en ese entonces se tomaba la foto y ya, no se revisaba, no se repetía mil veces ni venía el respectivo “post” inmediato que nos desconectaba del momento. Qué importaba cómo salías o si la imagen estaba movida; total, no ibas a saberlo sino hasta un mes después.

HUMMUS DE ALCACHOFAS ROSTIZADAS

No soy ninguna #ChefMom, pero hay algunas recetas que son tan sencillas de preparar con las herramientas adecuadas que, además de quedar deliciosas, se ven súper elaboradas -ideales para recibir invitados o llevar a cualquier reunión (para impresionar a los amigos del esposo, a los suegros o a las cuñadas, digamos), y quedar bien. No sé si a ustedes les pasa, pero hay una satisfacción oculta en hacer que las cosas más fáciles parezcan más fancy con un par de detalles. Pues esa soy yo en la cocina.

Y TÚ, ¿QUÉ HICISTE TODO EL DÍA?

Te levantás a preparar el café todavía de noche, así te da tiempo de sentarte un rato en la computadora y adelantar ese pendiente. Te comés un pedazo de pizza fría que quedó de la cena, y te cae de perlas el olor que sale de la cafetera y el sonido de cada gota que cae en la jarrilla. Subís a oscuras, te sentás a trabajar y te das cuenta de que sos mucho más productiva a esta hora, cuando nadie está pidiéndote algo. Terminás ese pendiente en treinta minutos, cuando normalmente te habría tomado dos horas. Das un par de tragos a tu taza de café. “SÚPER MAMÁ”, dice tu taza. Te preguntás si en serio serás tan “súper”.