• Me contó un pajarito: Ella es tu maestra Un viaje personal con la crianza consciente

    Esta es una carta de Jennifer a su hija, que explica su viaje personal con la crianza consciente. Cada hijo entra a nuestras vidas con sus dificultades, su temperamento, sus retos y sus maravillas, pero el mito más grande que he tenido que desmantelar es pensar que la crianza se trata de los hijos. Y que mientras más trato de controlar el resultado de cómo “debería” de hacerlo, más me desconecto de lo que ya es. A través de la práctica de la crianza consciente, recibí un regalo para reconectar con mi niña interna, sanar mis heridas del pasado, y conectarme día a día con el momento presente, que, aunque…

  • CO-MADRES Mi experiencia en un grupo de crianza

    Soy Edith. Me gradué del colegio en octubre y en marzo ya tenía mi primer trabajo -un trabajo en una empresa transnacional donde hice amistades que perduran al día de hoy. Me pagaban bien, compré mi primer carro y me pagué mi universidad. Esta fue la constante en mi vida hasta los treinta y dos años, cuando decidí renunciar a la seguridad de un trabajo de 8 a 5 y emprender con mi negocio de catering, un negocio del que no sabía mucho. Emprender fue durísimo, pero logré estabilizarme y llegaron oportunidades que me llevaron a trabajar con horario y rutina. El trabajo en la cocina es demandante y poco a poco…

  • EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE CRIANZA

    A mi esposo: protagonista y co-autor de mi historia. Te amo. Ya hace un tiempo que mi esposo y yo salimos de la etapa de criar una bebé recién nacida. A pesar del típico tú que sos psicóloga no deberías tener problemas en la vida, les aseguro que durante estos años, muchas veces la hemos visto colorada. La crianza de un bebé es una tarea monumental; no digamos el paso de un hijo a dos -y no imagino de dos a tres. 

  • Cuando tu bebé ya no es bebé Reflexiones de una mamá semi-veterana

    Al final del día tus pies deberían estar sucios, tu pelo desordenado y tus ojos brillantes. – Shanti “No, mama, yo me quiero peinar” (o sólo “NO me quiero peinar”). “No, mama, no quiero ponerme eso, es muy elegante. Quiero mis tenis y mis leggings morados porque no puedo correr con jeans.” “No, mama, no me voy contigo. Muy aburrido ir a cosas de señoras, mejor me quedo aquí a jugar con mis amigos.” “Mama, ya no me tomes más fotos.” “Mama, eso es de bebés.” Un poquito de lo que sale de la boca de mi hija de nueve años, en la que ya casi no quedan dientes de…