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DIEZ COSAS que debes saber sobre #TuDoula

Muchas personas se quedan con cara de signo de interrogación cuando les digo que soy doula. Es un concepto poco conocido, aunque cada vez resuena más en Guatemala y en el mundo. Para mí, este camino empezó hace cinco años por una mezcla de corazonadas, ego y casualidad. No les voy a mentir, me encanta la teoría; hasta cierto punto, por eso decidí “estudiar” para ser doula. Quería saber más, conocer la fisiología, aprender métodos, poder enseñar a las mujeres qué hacer para tener un buen parto. Se siente bien tener el saber, el conocimiento y el protagonismo, ¿no?

¿Consumir mi placenta después del parto? Bon appétit!

Cuando cursé mi certificación de doula, una de las cosas que más me impactó fue la clase de medicina placentaria y placentofagia, o ingestión de la placenta. Lo sé, suena un poco guácala, pero es algo que existe; sucede en todo el mundo y como buen tema tabú, vale la pena hablar al respecto.

Mi Posparto (o El Tratado de la Paciencia)

Siempre que pienso en mi posparto, me viene a la mente esa canción viejísima de Gloria Trevi de El Recuento de los Daños, no me pregunten por qué.  No me pregunten por qué pienso en eso y no me pregunten por qué me la sé, qué vergüenza.

VOCES CONTRA LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA

No terminó de convencerme la razón de mi cesárea. No me dijeron qué estaban haciéndome. Creo que me hicieron una cesárea sin razón. Me pusieron un suero, no sé qué era, no quisieron decirme. Tal vez pudimos haber esperado. No me dijeron que había otras opciones. Yo quería una epidural y no quisieron dármela, sin decirme por qué. No tenemos ningún problema, pero mi doctor dice que lo más seguro para mi bebé y para mí es una cesárea en la semana 38. No me dejaron comer ni tomar agua en el trabajo de parto, ni levantarme de la camilla del hospital. No dejaron que nadie me acompañara en mi parto/cesárea. El médico tenía que salir de viaje y por eso me programó la cesárea para la semana 38. Me dijeron que si no pujaba como ellos me decían, mi bebé se iba a morir por mi culpa. Durante la cirugía, los médicos hablaban de fútbol, de golf, de política. Se reían y conversaban como si yo no estuviera ahí. Mi bebé nació, se lo …

EL NACIMIENTO DE CATALINA

A Catalina, mi mayor prueba de carácter. A Valeria, mi primer amor. A Juan Pablo, mi compañero de aventuras. A mis papás, mis primeros maestros. A Viana, María Lucía y Ana, mis doulas y hadas madrinas. A Linda y a Celia, guerreras. …gracias. Tuve un embarazo sano. Comí, salí, dormí, lucí mi panza por donde pude. Con mi primer embarazo fue igual; me sentía en las nubes y me sentía lindísima, pero era ocho años más joven y había mucha menos información disponible (ni siquiera Facebook en el celular, con eso lo digo todo); tampoco había tantos blogs donde leer sobre las experiencias de otras mujeres. “Se hace lo que se puede, donde se está, con lo que se tiene”, dicen por ahí. Y vaya si es cierto cuando nos convertimos en mamás. Fue una cesárea en la que no tuve mayor participación y cedí todo al sistema hospitalario, porque eso era lo que yo sabía y creía correcto. Eso era “lo normal”, y lo hice convencida de que era lo mejor. Mi hija es una niña sana, …