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DIEZ COSAS que debes saber sobre #TuDoula

Muchas personas se quedan con cara de signo de interrogación cuando les digo que soy doula. Es un concepto poco conocido, aunque cada vez resuena más en Guatemala y en el mundo. Para mí, este camino empezó hace cinco años por una mezcla de corazonadas, ego y casualidad. No les voy a mentir, me encanta la teoría; hasta cierto punto, por eso decidí “estudiar” para ser doula. Quería saber más, conocer la fisiología, aprender métodos, poder enseñar a las mujeres qué hacer para tener un buen parto. Se siente bien tener el saber, el conocimiento y el protagonismo, ¿no?

40, MÁS QUE UN NÚMERO Paciencia, piojos.

Imagen de Fatinha Ramos Cada año, con el fin de hacer conciencia sobre la importancia del trato digno a las mujeres, a los bebés y a las familias antes, durante y después del nacimiento, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado; este año se lleva a cabo del 14 al 19 de mayo y el lema es “el nacimiento se da en el momento adecuado, no en el programado”. 

¿Consumir mi placenta después del parto? Bon appétit!

Cuando cursé mi certificación de doula, una de las cosas que más me impactó fue la clase de medicina placentaria y placentofagia, o ingestión de la placenta. Lo sé, suena un poco guácala, pero es algo que existe; sucede en todo el mundo y como buen tema tabú, vale la pena hablar al respecto.

A TI, QUE ABANDONASTE A TU BEBÉ

Durante los últimos meses he leído noticias de bebés que aparecen abandonados en cajas, en mochilas, en bolsas; algunos para ser encontrados y otros abandonados para morir. No sé qué suerte corrió el tuyo. Siento una punzada en el estómago cada vez que me encuentro con una noticia así, y me destroza el corazón. Me duele por ese bebé y, en igual medida, me duele por ti.

Mi Posparto (o El Tratado de la Paciencia)

Siempre que pienso en mi posparto, me viene a la mente esa canción viejísima de Gloria Trevi de El Recuento de los Daños, no me pregunten por qué.  No me pregunten por qué pienso en eso y no me pregunten por qué me la sé, qué vergüenza.