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DIEZ COSAS que debes saber sobre #TuDoula

Muchas personas se quedan con cara de signo de interrogación cuando les digo que soy doula. Es un concepto poco conocido, aunque cada vez resuena más en Guatemala y en el mundo. Para mí, este camino empezó hace cinco años por una mezcla de corazonadas, ego y casualidad. No les voy a mentir, me encanta la teoría; hasta cierto punto, por eso decidí “estudiar” para ser doula. Quería saber más, conocer la fisiología, aprender métodos, poder enseñar a las mujeres qué hacer para tener un buen parto. Se siente bien tener el saber, el conocimiento y el protagonismo, ¿no?

TRES MESES DE COMADRES Una miradita a nuestro grupo de crianza

Ya saben que el lema de SMG es “una tribu en la ciudad”. Nos encanta la idea de vivir la maternidad y la crianza acompañadas, en un círculo de mujeres donde nadie es mejor que nadie, sino todas compartimos nuestras fortalezas y sabiduría para fortalecer a las demás. 

¿Consumir mi placenta después del parto? Bon appétit!

Cuando cursé mi certificación de doula, una de las cosas que más me impactó fue la clase de medicina placentaria y placentofagia, o ingestión de la placenta. Lo sé, suena un poco guácala, pero es algo que existe; sucede en todo el mundo y como buen tema tabú, vale la pena hablar al respecto.

ME CONTÓ UN PAJARITO: Tu parto no fue como soñaste

ME CONTÓ UN PAJARITO es una sección en la que presentamos situaciones difíciles y cómo éstas fueron resueltas por mamás como nosotras, escritas de manera anónima (si lo desean), y sobre todo respetuosa. Pueden tocarse temas sensibles; se recomienda discreción. Esta es la historia de Isabela y de muchas mujeres. Por favor compártela.

LOS SEGUNDOS NUEVE MESES

Y como si nada, 9 meses. Hoy podemos decir que llevas el mismo tiempo afuera que adentro de mi cuerpo, pero yo sigo sintiéndote mío, sigo sintiendo que somos uno. En algún lugar leí que una vez se esté amamantando, es correcto referirse a la madre e hijo como una díada, un solo ente. Tu sustento ya no viene de mí, pero creo que jamás estaré lista para verte como una persona ajena, separada de mí. A donde vamos, tú sonríes, ves todo con ojos puros, con asombro y sin malicia. La gente siempre te sonríe de vuelta y más de una vez completos extraños me han pedido cargarte, lo que me toma por sorpresa, pero cedo, tratando de, tal vez, compartir un poco de la alegría que traes a mi vida. La montaña rusa emocional del embarazo y el posparto ha cedido en sus subidas y bajadas extremas, pero creo que jamás seré la misma. Claro, siempre he sido llorona, pero ha sido porque mis sentimientos son increíblemente delicados, todo me ofende, todo me …